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La suerte del PRI dependerá de la ayuda federal que reciba el domingo

Fermín Alejandro García /Cuitlatlán/La Jornada de Oriente

La posibilidad de conseguir un resultado cerrado en las votaciones del domingo o un posible triunfo por parte del PRI dependerá, casi en su totalidad, del respaldo federal que reciba la candidata Blanca Alcalá Ruiz en cuatro aspectos básicos: el uso de la fuerza pública para contener a los panistas en la compra de votos, la disposición de fondos para lograr la movilización de la estructura priista, la participación de los operadores de las delegaciones del gobierno federal y la conformación de brigadas cazamapaches.

Los escépticos en el PRI sostienen que el próximo domingo a Blanca Alcalá le sucederá lo mismo que a Enrique Agüera Ibáñez en 2013, cuando fue candidato priista a edil de Puebla, y el día de la elección el ex rector de la UAP se quedó esperando a la Policía Federal, a 20 brigadas de cazamapaches y los fondos económicos para movilizar a la estructura priista.

Hace tres años fue el entonces delegado del CEN priista Fernando Moreno Peña quien engañó a Agüera, y en general a todo el PRI de Puebla, con que llegaría la ayuda federal para contener la compra de votos del PAN.

Al final se supo que el ex gobernador de Colima y entonces delegado del CEN priista sabía que no había disposición del gobierno de Enrique Peña Nieto de confrontarse con el mandatario poblano Rafael Moreno Valle Rosas. Sin embargo, vino a Puebla a engañar a todo mundo con el cuento de que sí había voluntad de pelear los votos.

Ahora quien podría ser el Judas es Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación, pues de su círculo político han salido los ofrecimientos de que por lo menos habrá 120 policías federales evitando la compra de votos y que se movilizará la estructura federal a favor del PRI.

Para los optimistas del PRI, la última campaña propagandística de Blanca Alcalá –que ha sido la más agresiva contra el morenovallismo– y el componente de la intervención del gobierno federal serán los factores que permitirán al tricolor dar una sorpresa para, por lo menos, lograr judicializar la elección de Puebla, condición que se alcanzaría si la candidata priista se queda abajo en el resultado de la votación entre 1 y 2 puntos frente al abanderado albiazul Antonio Gali Fayad.

Lo cierto es que el rumbo final del proceso electoral se orientará en estos días en Los Pinos, en donde Enrique Peña Nieto decidirá si continúa la luna de miel con Rafael Moreno Valle o se atreve al rompimiento, a la confrontación, al desconocimiento de una serie de acuerdos entre sus operadores y el morenovallismo.

El miedo o la complicidad que Peña Nieto tiene con Moreno Valle es lo que decidirá la suerte de Blanca Alcalá y en general del priismo de Puebla.

Si el PRI pierde los comicios del domingo se antoja imposible que en 2018 el partido pueda ser competitivo, ya que enfrenta una crisis de liderazgos, de renovación de cabezas de grupo, de no poder penetrar la complejidad del electorado poblano y una falta terrible de cohesión entre todas sus facciones.

Una derrota del PRI por más de 5 puntos de diferencia frente al PAN le abrirá las puertas a Martha Erika Alonso, la esposa de Moreno Valle y actual dirigente albiazul, para que ella se posicione como la principal aspirante a ser la candidata de Acción Nacional para 2018. Y que el morenovallismo por lo menos gobierne al estado de Puebla durante 14 años.

 

Lo que podría frenar la ayuda federal

La posibilidad de que no le llegue al PRI la ayuda federal o ésta sea insuficiente, depende de lo siguiente:

El problema de fondo es que al gobierno federal le conviene tener a Moreno Valle de aliado para que dentro del PAN sea un factor para descarrilar la candidatura de Margarita Zavala, quien viene caminando con pies de plomo para ser la aspirante presidencial del albiazul en el año 2018 y con muchas posibilidades de ganar.

Un segundo problema es la debilidad, la mediocridad del gobierno de Enrique Peña Nieto, que por ser un presidente débil no se atreve a confrontarse con los núcleos duros, autoritarios, de la política, como son varios gobernadores priistas abusivos y uno panista, llamado Rafael Moreno Valle Rosas.

La tercera condicionante es que el conjunto de empresas que se están haciendo ricas y poderosas a la sombra del gobierno de Peña –que solo beneficia al gran capital y se olvida de la población marginada–, tuvieron una amplia cobertura para hacer jugosos negocios con la obra pública.

Todo estos factores podrían pesar mucho para que Enrique Peña Nieto acabe dando la espalda al priismo de Puebla el próximo domingo.

Para mayor información:http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2016/06/01/la-suerte-del-pri-dependera-de-la-ayuda-federal-que-reciba-el-domingo/

 

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