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De números, complicidades y malos resultados

Por Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras

Es triste, y muchas veces hasta incómodo, estar dando la mayor parte del tiempo  comentarios negativos, al menos en lo que se refiere a la seguridad pública, pero cómo no hacerlo, si es la realidad a la que nos han llevado los improvisados mandos que nos han llegado de otros lares a las corporaciones.

Cómo no hacerlo, si gracias a estos tipos de dudosa credibilidad, se han perdido laboralmente muchos de los mejores elementos de nuestras diferentes Instituciones, solo por convenir a los intereses de estos seudopolicías, en su bolsa y en sus amistades.

Lo malo de esto, es que tienen en el hilo de la indefensión a la ciudadanía en general, no obstante sus declaraciones fantasiosas, cómo no señalar esos abusos aún a costa de, como me previenen amigos míos, “la propia seguridad personal”.

Sin embargo, cómo no hacerlo si aquí vive uno, si aquí es la casa grande donde habitamos todos y solo por caprichos e intereses personales de unos cuantos, en la mayoría de los casos, se nos ha descompuesto por completo el panorama.

Por un lado, las recientes denuncias de la propia ciudadanía, en lo relativo a los probables casos de tortura que se han desarrollado en la Secretaría de Seguridad Pública en Puebla capital, con el total encubrimiento de quien esto dirige.

Por otra parte, las incomentables apariciones de fotografías con carácter sexual, aparecidas en las redes, en donde se involucran integrantes de la seguridad cuando estos deberían de ser ejemplo de trabajo y responsabilidad.

Y por si fuera poco, habría que sumar las acusaciones de muchos policías, en lo que se refiere a que a los responsables de las torturas, aún y con el aviso de que estaban suspendidos o dados de baja, no obstante ser los mentirosos mandos quienes lo dijeron, pues la realidad es que los tienen aparentemente protegidos en la academia “tomando cursos” a fin de esconderlos de la mirada de sus compañeros y de la opinión pública (dicho esto por un sinnúmero de elementos, quienes los han visto).

En fin, que una tras otra las burlas a la ciudadanía, ¿de esto sabrá el nuevo alcalde del que poco o nada sabemos en cuanto su capacidad para el puesto y que no elegimos? ¿lo sabía el anterior edil que ahora busca, brinca y lucha por ser el siguiente gobernador? ¿Cuál es la razón de su inactividad? ¿Les temen a estos tipos y a las historietas que nos vinieron a contar al respecto de sus curriculums?, ¿es mejor defenderlos a ellos que a la ciudadanía? ¿no se les ocurrió nunca preguntar por ellos a las instituciones donde dicen que sirvieron?

En fin, que es una pena que no se puedan dar cuenta de lo que nos aqueja, y que para los aspirantes de cualquier color, sea más importante la campaña que los supuestos beneficiados con el resultado de ésta.

¿Habrán leído nuestros últimos ediles el excelente libro de José Antonio Meyer Rodríguez, “Narcotráfico, Medios de Comunicación y Opinión Pública”?, no lo creo, pues con tanta obligación lo único que leen son sus cheques y las encuestas.

Si lo hubieran hecho, se hubieran dado cuenta que desde sus primeras páginas se trata al respecto de la problemática delincuencial en 2011, Puebla estaba entre las de menor incidencia delictiva y que ya para el 2015 “Semáforo delictivo” había reportado un avance significativo y Puebla estaba ubicada entre las entidades más señaladas por este avance.

En Puebla las extorciones habían crecido considerablemente a la par de Jalisco, Distrito Federal, Nuevo León y Estado de México, de igual manera hace comentarios acerca de los resultados de la “Guerra” de Calderón en cuanto a la percepción de la misma ciudadanía acerca de los resultados de ésta, el 50% de personas señalaban que el Presidente Felipe Calderón había dejado al país peor que como lo encontró (Meyer Rodríguez 2015) y se califica a Puebla de manera nada conveniente (y conste que Fox ya había hecho de las suyas).

¿Dónde estaban los mandos policiales de estos últimos años?, ¿a qué vino Lara Terrón invitado por su cuate Eduardo, qué hace Santizo y su camarilla? Y, lo peor de todo, la pregunta más triste de todas ¿que hará la ciudadanía poblana con los destrozos que nos dejan estos sinvergüenzas cuando se vayan?

Pues seguramente lo que siempre se hace aquí, trabajar y empezar desde cero, con todo el ahínco y dedicación que caracteriza a los que aquí vivimos, volver a empezar, trabajando duro por los nuestros y por esta tierra bella que a todos nos alberga generosamente, hasta a los que vinieron a esquilmarla y se llevan sus bolsas llenas, a dañar, o esconderse en otras partes. 

¿O no?
Juzgue Usted
albertohidalgo@hotmail.com

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