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¿Arrepentimiento para qué?

Por Marco Rovira

El pasado lunes 18 de julio el presidente de la República sorprendió a varios al pedir perdón durante la promulgación de las leyes que dan forma al Sistema Nacional Anticorrupción, por la llamada “casa blanca” y sus implicaciones morales y políticas.

Es un buen comienzo, pero corremos el riesgo de que se trate de un gesto de arrepentimiento piadoso, que no implique ir a fondo con el tema del posible conflicto de interés que existe entre el Grupo Higa y Peña Nieto, en tanto funcionario público.

En un país tan acostumbrado a hacer de los asuntos públicos dramas telenovelescos, la disculpa del presidente conlleva la sospecha de que estemos una vez más ante una pantomima bien montada para evadir la realidad y las responsabilidades públicas, en el entendido de que en cualquier sistema donde impere el Estado de Derecho los posibles delitos que se cometan no se pueden solucionar sólo con disculpas públicas, sino con hechos y voluntad política, castigando a los que infringen la ley, sin importar que estos sean miembros de la más alta elite política.

Para el flamante Sistema Nacional Corrupción se presenta desde el inicio una enorme agenda de trabajo, que implicará ir a fondo en los temas de posible malversación de fondos, conflictos de interés, desfalcos, nepotismo, y todas las demás formas que adopta la corrupción respecto a los casos concretos de una buena cantidad de funcionarios y servidores públicos, aunque, hay que decirlo, su poder se verá desde el inicio limitado por la incapacidad de tocar a la figura presidencial, así como por haber hecho opcional la iniciativa 3 de 3 para los servidores públicos, dejando fuera, por cierto, a los empresarios que hacen tratos con el gobierno en esta materia. 

A pesar de todo el andamiaje institucional recientemente creado, los mexicanos corremos –una vez más– el riesgo de que esto se trate nuevamente de una farsa para simular que, ahora sí, los políticos están dispuestos a combatir la corrupción frontalmente, la misma corrupción con que se hunta todo el sistema, misma que lo hace funcionar de arriba abajo y de izquierda a derecha. Veremos si en verdad toda esta inversión de recursos y esfuerzos logra servir para combatir este cáncer que aqueja al país, o si nos tendremos que seguir conformando con disculpas y ceremonias teatralizadas que no resuelven nada, mientras la señora justicia sigue ausente en sus ya largas vacaciones que parece haberse tomado en este país.

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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