Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

A cinco días de que se cumpla un mes desde el inicio de las campañas electorales en Puebla, no solo las declaraciones han aumentado de intensidad, sino también los ataques entre candidatos han incrementado. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿Y el pacto de civilidad?

En noviembre pasado, los dirigentes de los partidos en Puebla, la Secretaría de Gobernación y el Instituto Electoral del Estado de Puebla, firmaron el famoso pacto de civilidad. Dicho documento tiene como objetivo garantizar la paz en el proceso y asegurar la existencia de una verdadera democracia.

Estadios seguros

Sin embargo, incluso antes de que comenzaran las campañas, los principales partidos (Morena y PAN) ya habían advertido que no se quedarían de brazos cruzados y que responderían a cualquier ataque.

El golpe más duro, hasta la fecha, fue el caso de Mario Riestra Piña, quien presuntamente sufrió una amenaza de muerte. Su reacción, lejos de reflejar la seriedad que merece tal situación, pareció tomárselo con frivolidad: terminó criticando a las autoridades que representan a Morena.

BANNER

Ante esto, los portavoces del candidato a la gubernatura por Morena, Alejandro Armenta Mier, respondieron con contundencia. Señalaron que el incidente “se trató de un montaje destinado a crear un clima de miedo en la sociedad”. Incluso insinuaron que “podrían ser capaces de autoinfligirse daño para culparnos”.

Debates, tema de “jaloneos”

Otro tema que causó revueló son los debates. Este evento, que en México suele ser más un espacio para “sacar los trapos sucios de cada uno” que un intercambio de ideas, ha sido centro de controversia.

Eduardo Rivera Pérez, candidato del Partido Acción Nacional (PAN) para la gubernatura, ha insistido en que se lleven a cabo más debates de los que exige la ley, y que estos no sigan el “formato típico”. Ante esto, Armenta Mier respondió sugiriendo que se podría “organizar un debate a medida”.

Es importante recordar que los encargados de medir los comentarios y declaraciones de los aspirantes a un cargo son los propios partidos. Por lo tanto, surge el interrogante: ¿Se llegará a las elecciones sin tanta confrontación?