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Parque de La Constancia, recreo junto a aguas negras del Atoyac

Suzana De los Ángeles/e-consulta

El gobierno del estado repetirá la fórmula de acercar a los pobladores a la contaminación del río Atoyac, como ocurre en el Ecoparque Metropolitano de Puebla. Ahora se trata del Parque de La Constancia, un recinto ecológico cuyo costo es de 98 millones de pesos, situado en una superficie de 3 mil 900 metros cuadrados, entre el bulevar Hermanos Serdán y Esteban de Antuñano, frente a la exfábrica textil del mismo nombre, en la colonia Luz Obrera.

La construcción alberga un lago artificial, minigolf, juegos infantiles, jardines empastados, ciclovía elevada y como es costumbre en los parques de Puebla, una franquicia de alimentos; todo junto a una artería del río Atoyac, en la que se descargan desechos tóxicos de fábricas y hoteles.

Aguas tóxicas

En diciembre de 2015, la organización Dale la Cara al Atoyac levantó un monitoreo del agua en la exfábrica de la Constancia y en el Ecoparque Metropolitano de Puebla. En ambos puntos detectó niveles muy elevados de contaminación; sin embargo, confirmó quelos desechos que cruzan por la exfábrica están más contaminados que los que fluyen por el Ecoparque.

En lo que fue una fábrica textil, el monitoreo relevó la presencia de sustancias altamente cancerígenas para los humanos:cloroformo, cloruro de metilo y tolueno, utilizados en la industria textil y en la fabricación de plásticos y hules entre otros usos.

También se hallaron elevados niveles de coliformes fecales que superan 24 veces lo permitido por la Declaratoria de Clasificación de los Ríos Atoyac y Xochiac de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Para la doctora Regina Montero Montoya del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Autónoma de México, la exposición a los contaminantes presentes en el río Atoyac son altamente dañinos, principalmente para los menores de 12 años, pues aumentan el riesgo de padecer leucemia y fiebre trombocitopenia.

Sumado a ello, las aguas contienen huevecillos de parásitos volátiles que se alojan en los alimentos y utensilios de comida; en los humanos pueden provocar gastroenteritis, salmonelosis, tifoidea o incluso cólera.

En 2007, las investigaciones de la doctora Regina Montero demostraron que hay riesgo a la salud en comunidades cercanas al río Atoyac, en la zona limítrofe entre Puebla y Tlaxcala, incluso confirmó con muestras de sangre, que los pobladores de la zona, aparentemente sanos, padecen daño genotóxico, es decir, la exposición a las aguas del Atoyac han dañado su carga genética.

Sin embargo, el gobierno de Puebla no considera esta clase de riesgos para los ciudadanos y por el contrario, construye áreas de esparcimiento contiguos al río Atoyac como el Ecoparque Metropolitano de Puebla, sin trabajar de manera integral en el saneamiento prometido al inicio de la administración gubernamental.

A marchas forzadas

El golpeteo del mazo con el concreto interrumpe la calma del vecindario desde muy temprano en la avenida Esteban de Antuñano número 33. Sin descanso, los obreros de la firma Constructora Melare S.A. de C.V. demuelen con martillos hidráulicos y a golpe de mazo, cada muro de lo que fue la primaria federal Esteban de Antuñado, construida hace tres décadas.

Aunque las autoridades educativas prometieron a los padres de los alumnos, que su colegio sería reubicado a solo 200 metros de distancia, al recorrer la periferia no se observó indicio alguno de un nuevo plantel y el ciclo escolar 2016-2017 comenzará el próximo 22 de agosto.

En el costado derecho donde estaban los salones de clase está cimentada la estructura de la nueva ciclovía elevada. El carril de bicicletas está alineado por arriba del tanque de rembombeo de agua potable con capacidad de 20 mil metros cúbicos, solo falta conectarlo con un segundo tramo, montado en el terreno de la exfábrica. La conexión de la ciclovía estará a 10 metros de altura, sobre el bulevar Esteban de Antuñano.

Según los obreros del Parque La Constancia, tienen órdenes de demoler el tanque que abastece de agua potable a las colonias Luz Obrera y San Rafael; lo mismo harán con la barda divisoria con el terreno de la escuela. Por el momento, se desconoce si el servicio de agua potable de las colonias será afectado por estos trabajos.

En este polígono estará la parte posterior del Parque La Constancia. Aquí habrá una fuente lúdica, juegos infantiles, un kiosco, iluminación, andadores, sanitarios y estacionamiento. La obra tiene menos del 50 por ciento de avance y aunque el compromiso era concluirlo en seis meses, los obreros afirman que terminarán hasta diciembre próximo, unos días antes del fin de la administración deRafael Moreno Valle.

La parte frontal de lo que será el Parque La Constancia está casi terminado. El enrejado verde, característico en los inmuebles gubernamentales, protege el perímetro de las 12 hectáreas, expropiadas hace unos meses por la autoridad estatal.

Una laguna artificial de baja profundidad es llenada con mangueras y agua potable. Está recubierta con una especie de geo-membrana plástica que impide la filtración al subsuelo. En el proyecto arquitectónico ese vaso regulador es considerado un humedal y microcuenca.

El perímetro del lago se cubrió con lirios, pasto y algunos árboles maduros, conservados tras la expropiación que hizo el gobierno. En este polígono hay un par de islas de juegos infantiles de la marca Jumbo. La primera colinda con una barranca de 10 metros de altura, contigua a los jardines del Hotel Marriott y la segunda con las instalaciones la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

Muy cerca del acceso principal hay un edificio de dos niveles para la zona de alimentos, en la que se instalará una de las franquicias administradas por el gobierno del estado. El nuevo negocio está terminado y solo falta el mobiliario.

Cruzan aguas negras por nuevos inmuebles

Pero junto a este parque ecológico cuyo objetivo principal es acercar a los poblanos a un espacio de recreación familiar, fluye una pestilente cascada de agua negras. Es una artería del río Atoyac cargada de desechos residuales industriales, cuya desembocadura está a unos metros adelante en el río más contaminado de Puebla.

El canal está situado bajo un viejo acueducto en los jardines del Hotel Marriott y despide un vapor con olor a huevo podrido que se percibe en cualquier punto de acceso principal del nuevo parque, a un lado del hotel y en la avenida Hermanos Serdán.

Por unos metros, las aguas corren de forma subterránea por el hotel, pero salen a la superficie junto a la isla de juegos infantiles, al costado de la barranca. La pestilencia se percibe en este punto, aunque no parece incomodar a los albañiles y obreros que trabajan permanente en el parque.

Las aguas negras a cielo abierto siguen su curso rumbo a la exfábrica textil La Constancia Mexicana, flaqueadas por los empastados del parque, los jardines del Marriott y el tanque de agua. En su trayecto arrastran agua jabonosa, restos de basura y la intensa pestilencia característica de los gases del metano.

Al otro lado del bulevar Esteban de Antuñano, el agua llega a la exfábrica. Una unidad móvil del Comisión Estatal de Agua y Saneamiento del Estado de Puebla (Ceas Pue) monitorea con una manguera y en tiempo real, la calidad del agua que circula ahí,pero los resultados no son públicos.

Los desechos residuales avanzan bajo uno de los puentes de La Constancia Mexicana, donde se construyó una escuela de música para niños y tres museos interactivos. El agua contaminada de esta parte del río Atoyac cruza a cielo abierto bajo el acceso principal del edificio. Los visitantes, la mayoría niños, respiran su pestilencia y observan el paso del agua contaminada que arrastra basura y tóxicos.

En este lugar el gobierno también construye el Museo de La Música Mexicana y decenas de obreros van de un lado a otro, acarreando carretillas o barras pesadas de concreto.

Aunque algunos de ellos, no tienen mayor protección que sus botas de hule y bajan para caminar sobre el agua chocolatosa cargada de tóxicos industriales y desechos fecales. Caminan tranquilamente bajo del puente o chacotean entre ellos, mientras respiran la fuerte pestilencia.

De pronto, uno de los trabajadores que está en el puente de la exfábrica lanza un objeto a su compañero que está abajo, pero no lo atrapa. El objeto cae al agua y la corriente lo arrastra, mientras el trabajador trata de agarrarlo una y otra vez con sus manos desnudas, mientras sus colegas ríen a carcajadas.

Advierten riesgo de contacto con el río

El biólogo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Ernesto Mangas Ramírez, advierte que el contacto físico con el agua del Atoyac es sumamente peligroso y puede producir en las personas una reacción física inmediata.

Alertó que el personal que labora en obras como esta, muy cercanas al río Atoyac no tiene equipo de protección adecuado para disminuir el riesgo de enfermedad.

Resaltó que el contacto y la exposición con las aguas del Atoyac provocan reacciones a la salud de los humanos y criticó que el gobierno del estado invierta millones en obras como estas, sin antes un saneamiento integral.

Los trabajos de construcción del Parque de La Constancia seguirán hasta el fin de año, mientras las autoridades seguirán invirtiendo los recursos para embellecer y conservar espacios como el Parque La Constancia, sin considerar el riesgo al que expondrán a los pobladores con las aguas del Atoyac.

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