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Atento mensaje a Blanca, Armenta y Estefan Chidiac

Arturo Rueda/Tiemposde Nigromante/Diario Cambio

Lo de Alejandro Armenta Mier es una bufonada que ni siquiera merece comentarse, puesto que en su denuncia por “extorsión” jamás menciona situaciones de tiempo, modo o lugar en el que se le haya exigido “algo” a cambio de no publicar los correos que lo sitúan como el filtrador del discurso de toma de protesta de Blanca Alcalá Ruiz.

Como nunca hubo una petición de nada a cambio de algo -excepto en su inquieta imaginación-, y CAMBIO ni siquiera publicó esos correos que lo señalan, solamente el discurso, Armenta Mier lo único que hace es continuar otra bufonada, la del oaxaqueño Jorge Estefan Chidiac, que el año pasado hizo similares acusaciones y que de manera expedita desestimó la Procuraduría General de la República —pese a sus supuestas influencias—.

 

A Armenta lo único que le espera es el ridículo —otro— cuando la Fiscalía General del Estado me cite y, luego de aportar las conversaciones vía WhatsApp que sostuve con él, desestime y archive la locuaz denuncia del impetuoso acatzingueño, también conocido como “la renuncia más rápida del oeste” por su proclividad en abandonar el barco y luego subirse otra vez, sin ruborizarse.

 

Lo de Armenta Mier, sin embargo, lo único que hace es evidenciar la conflictiva relación que tienen todos los priistas acólitos de Mario Marín con la prensa y los periodistas.

 

Para Mario Marín Torres y todos sus hijos políticos, la única relación posible con la prensa es la cooptación o la cárcel.

 

Y Blanca Alcalá, como Jorge Estefan Chidiac y como Alejandro Armenta Mier, quieren cárcel para todos los periodistas que no se acomoden a sus designios.

 

El regreso de la dictadura marinista a los medios de comunicación de Puebla: pan o palo.

 

Con base en esta doctrina, en el sexenio de Mario Marín Torres nunca se abrogaron los delitos de difamación o calumnias, antigüedad histórica y antidemocrática que permaneció por décadas en nuestro Código de Defensa Social.

 

En el nuevo sexenio, por el contrario, se tomó la decisión de abrogar ambos delitos, conforme a una tendencia de ampliación de las libertades de expresión que ya llevaba varios años poniéndose en marcha en todo el país.

 

Precisamente, por medio de ese delito de difamación y calumnias, fue que la periodista Lydia Cacho estuvo secuestrada y torturada. El infame coscorrón que tanto le costó, y le sigue costando a Mario Marín.

 

A Estefan Chidiac, otro ejemplo, también le salió costoso convertirse en el Carlos Ahumada de Puebla: no una, sino dos veces perdió la presidencia de la Comisión de Presupuesto, su gran ambición.

 

La primera la perdió ante Baltazar Hinojosa —hoy candidato a gobernador de Tamaulipas— y aunque la silla quedó vacía, volvió a perderla frente a Alfredo del Mazo Maza, por más que ahora se invente un supuesto sacrificio para venir ayudar a su amiga.

 

Regresar a presidir al PRI poblano fue la única salida honrosa que le quedó, luego de que se convenciera de que el episodio del “maletas” le salió muy caro, y que no iba a sentarse nunca en esa silla.

 

Ahora, Blanca Alcalá ha comprado la estrategia de acosar judicialmente a los medios de comunicación —empiezan con CAMBIO y 24 Horas Puebla, pero seguirán otros— como una forma de amedrentar e impedir que continúe la publicación de hechos periodísticos relevantes de su campaña.

 

Esta estrategia nos la cuentan, nuevamente, desde el war room blanquista, donde el fuego amigo continúa.

 

Se equivocan: el acoso judicial de Armenta, Estefan Chidiac y los que se sumen, no va a detener las publicaciones sobre hechos relevantes de la campaña.

 

Como por ejemplo, que el nuevo presidente del PRI ordenó auditar a Ana Isabel Allende Cano por el sospechoso pago de 8 millones de pesos a “proveedores” en la construcción de los nuevos edificios en la sede del tricolor.

 

O las nuevas revelaciones que se avecinan en la próxima semana.

 

Y si Blanca Alcalá quiere darnos “coscorrones” por anticipado a los periodistas, temo que está cometiendo una equivocación que el tiempo le aclarará.

 

A diferencia de estos distinguidos marinistas que apuestan por el acoso judicial, en CAMBIO no creemos en el acoso periodístico: la cobertura a Blanca Alcalá, Armenta Mier y Estefan Chidiac continuará con el profesionalismo que lo hemos hecho.

 

Nada de golpeteo sistemático: los espacios quedan abiertos para la defensa de sus ideas, propuestas y hechos polémicos.

 

Que lo judicial se dirima en lo judicial, y lo periodístico en lo periodístico.

 

Es nuestra única oferta porque hacer periodismo es nuestra única divisa.

 

Para mayor información:http://www.diariocambio.com.mx/2016/opinion/tiempos-del-nigromante/item/6144-atento-mensaje-a-blanca-armenta-y-estefan-chidiac

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