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Programa estrella

Por Gustavo Santín Nieto

Programa estrella de la administración de Enrique Peña Nieto que pretende invertir 75 mil millones de pesos, en lo que resta de su encargo; producto de la “emisión de bonos -por 50 mmp- en la Bolsa Mexicana de Valores para financiar infraestructura educativa” (http://goo.gl/qGnzaz) a más los 7 500 millones de pesos del presupuesto regular de los siguientes tres ejercicios, que pone al encargado del despacho educativo, Aurelio Nuño Mayer, en una posición de rey Midas que no tienen sus compañeros de gabinete en la carrera por la sucesión presidencial, menguado aún antes de iniciar hasta en un 30 por ciento, por efectos de la devaluación del peso frente al dólar, a pesar de ser “la segunda de las siete prioridades de la Reforma Educativa”, deuda no compartida y mucho menos consensuada que gasta de manera anticipada –por 20 años- el 25 por ciento de las participaciones del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) de la entidades, parecería ser un programa extraordinario sino evidenciara las carencias y el al abandono presupuestal que sufren los edificios de las instituciones de educación básica, media superior y superior centralizada en todo el territorio nacional.

Ponderada por la administración como la mayor inversión “que haya hecho México para dignificar las escuelas públicas”, alcanzará sólo para “para dejar en buenas condiciones a más de 33 mil escuelas en todo el país”, cifra que comparada con las 242 837 (Cuadro ED01 Total de alumnos, docentes y escuelas en el Sistema Educativo Nacional, Panorama Educativo de México 2014) que conforman el universo de planteles correspondientes a la educación obligatoria, más las 6 922 del nivel superior (249 759), permitiría inferir que sólo a una de cada 7 instituciones y media se les dará una manita de gato, manita que será supervisada por un comité de madres y padres de familia.

Porcentaje de atención diferente al que tendrá Oaxaca, entidad de interés para Nuño Mayer por el predominio sindical que tiene la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y en la que anunció una inversión de “2 mil 200 millones de pesos para 2 mil 200 planteles” (http://goo.gl/aqmJGS) , de a millón por piocha, que, de llevarse a cabo, equivaldría a atender sólo a una escuela por cada 6.7 instituciones (2200/14764 sin incluir educación superior, http://www3.inegi.org.mx/sistemas/mexicocifras/default.aspx?e=20).

Como si se tratara de Bartola (Chava Flores), Nuño les deja un millón de pesos a las escuelas “seleccionadas” en Oaxaca por las autoridades educativas locales para que, de acuerdo a la “jerarquía de necesidades”, atiendan cuestiones vinculadas con  “(la) seguridad estructural y (las) condiciones generales de funcionamiento; (los) servicios sanitarios; (instalen) bebederos; (compren) mobiliario y equipo; accesibilidad; (construyan) áreas de servicios administrativos; (contraten) conectividad; y (edifiquen) espacios de usos múltiples”.

Sin embargo, la realidad retratada en el “Panorama Educativo de México, Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2014, Educación básica y media superior”, publicado en 2015 por el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE), retrata una realidad con mucho, más dramática, desigual e inequitativa que las escuelas visitadas por Nuño con un carácter propagandístico como lo muestran los siguientes datos: “En el ciclo escolar 2013-2014, sólo 39.6% de las escuelas primarias y 68.4% de las secundarias del país reportaron tener acceso al menos a una computadora para uso educativo”(pag. 33-34 PEM, Indicadores), cuestión que implicaría que sólo un poco más de una de cada tres escuelas primarias y dos de tres secundarias cuentan con una herramienta que permita que sus alumnos y alumnas sean competentes en el manejo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

La publicación resalta que “sólo en 15.8% de las indígenas, mientras que en los cursos comunitarios casi no existe disponibilidad de este recurso (1.7%)”. Muestra porcentajes menores en el acceso a Internet (37% de las primarias y 46.8% de las secundarias).

El Panorama Educativo muestra que, como es habitual, “las mayores carencias o condiciones precarias se encuentran en el tipo de servicio comunitario en los rubros de seguridad física (techos, paredes y pisos), servicios básicos (agua y luz), espacios educativos (por ejemplo, aulas de cómputo) y conectividad a Internet.

El tipo de servicio comunitario generalmente depende de los recursos que destinan a ellos los padres de familia o las comunidades, ya que el Estado, por medio del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) sólo contribuye obligadamente con materiales didácticos, libros, asignación de instructores comunitarios (egresado de secundaria o bachillerato) y otras figuras educativas que brindan capacitación y acompañamiento a los procesos educativos, mientras que la construcción o rehabilitación de los espacios educativos está sujeta a la disponibilidad presupuestal.

Por citar los datos de dos rubros: en 33.8% de los preescolares comunitarios, los techos están construidos con materiales de desecho, lámina metálica, de asbesto o cartón”. Olvidadas por dios y por las autoridades educativas locales y federales, una de tres las escuelas comunitarias e indígenas de preescolar, primaria y secundaria “no tienen luz” y una de cada 4 o cada 5 “tienen techos construidos con mate- riales de desecho, lámina metálica, de asbesto o cartón”, una de cada 5 escuelas carece de pupitres suficientes.

Precariedad, pobreza extrema también en las aulas. De manera cruel y descarnada, basada en datos oficiales, el panorama educativo de México muestra la existencia, en pleno 2016, de connacionales, niñas y niños, que asisten a escuelas indígenas o comunitarias a las que la administración pública ignora, que ni  ve ni  oye. Escuelas que no serán tomadas en cuenta para programas de emergencia que rehabilitaran sólo a espacios públicos “dignos”de aparecer  en la foto. Lugares a los que Nuño nunca llegará o, si llega, lo hará montado en su helicóptero para escarnio de los más pobres, de los que menos tienen y que por eso mismo jamás tendrán el derecho de asistir a una escuela digna, de tiempo completo, en la que la educación que les brinden sea totalmente gratuita, alimentos incluidos.

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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