El retiro de unidades de transporte público que no cumplieron con la revista vehicular limitó la accesibilidad de este servicio en diversos puntos de la zona metropolitana de Puebla y, aunque existen unidades temporales, son insuficientes y no abarcan todas las áreas de demanda.

Así lo identificó Ángulo 7 en recorridos por diversas rutas y con un sondeo en el centro de Puebla donde los usuarios refieren esperar hasta el doble de tiempo -más de 15 minutos- para poder abordar una unidad y, en otros casos, requieren tomar un camión extra para poder acercarse a sus destinos.

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Estos 15 minutos y 08.50 pesos extras parecieran mínimos, pero, para cualquier trabajador o estudiante, representan dos horas y media de tiempo perdido y 85 pesos extras a la semana que sobrepasan el presupuesto para sus familias.

Podríamos abundar más en dimensionar lo que esta perdida de tiempo y dinero representa para los ciudadanos que, si bien en su mayoria están de acuerdo con el retiro de unidades en mal estado, están pagando una factura que no les corresponde. Al mismo tiempo, son consientes de que la demanda final es un servicio de transporte público digno y de calidad.

Transporte público temporal, ¿un proyecto piloto?

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La Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT) ya reconoció la falta de transporte en varios puntos de Puebla desde días antes del retiro de uniades por el incumplimiento de la revista vehicular. De acuerdo con el estudio que realizó para este efecto, el Centro Histórico y San Bernardino Tlaxcalancingo son zonas donde la demanda es superior al servicio. 

En la misma situación se encuentran Santa Clara Ocoyucan, El Mirador, La Calera, la colonia Benito Juárez, el noroeste de la Central de Abasto y San José, en Amozoc, entre otros.

Por ello, el actual ejercicio de transporte público temporal podría ser un proyecto piloto para arrojar los datos necesarios que sirven de base en la aplicación efectiva de la cobertura del servicio, tanto en número de unidades como en derroteros y extensiones.

Sin embargo, al tratarse de un servicio cotidiano y de primera necesidad, este pilotaje debe ser breve y ofrecer, lo más pronto posible, la solución que los ciudadanos esperan. De lo contrario, el descontento ciudadano y el oportunismo del transporte pirata podrían encontrarse el uno al otro y complicar la ampliación del servicio de transporte público.

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