Ante la ausencia de una política de cuidados y programas dirigidos a cuidadores en Puebla, activistas y abogados hicieron un llamado a las autoridades para que se acerquen a los grupos vulnerables, conozcan sus demandas y trabajen en el diseño de soluciones que garanticen el acceso a la salud pública y a condiciones laborales dignas.
El 13 de marzo se llevó a cabo el foro “Derechos Humanos de las personas en situación de discapacidad y la construcción del sujeto social”.
En él, participaron Reyna, fundadora del Colectivo Pro-Derechos PCD “El tamaño de mis alas”; Arturo Mendoza, abogado e integrante del Colectivo Hermanos Serdán; Eduardo García, colaborador del CAI Piña Palmera A.C.; y Pablo Vázquez, director de la Casa de Saberes Jurídicos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Durante su intervención, Pablo Vázquez señaló que, al igual que otros grupos en situación de vulnerabilidad, las personas con discapacidad enfrentan el acceso a sus derechos como una lucha constante. De ahí la necesidad de implementar políticas de cuidados en Puebla.
Aunque los derechos estén reconocidos en la Constitución y en las leyes, persisten múltiples barreras para alcanzarlos. Dichas barreras, explicó, no sólo son físicas, sino también culturales, ideológicas e institucionales.
Falta de política de cuidados y barreras en Puebla
En particular, destacó las barreras institucionales que aún persisten en los Congresos locales, donde prevalece una visión asistencialista que sigue viendo a las personas con discapacidad como objetos de protección y no como sujetos de derechos.
Pablo Vázquez enfatizó que la legislación y el diseño de políticas públicas de cuidados y en materia de discapacidad en Puebla deben partir de la realidad vivida por esta población, no desde un escritorio. Subrayó la necesidad de que las decisiones se tomen desde el territorio. Es decir, desde donde están las personas, para garantizar que las políticas respondan efectivamente a sus necesidades.
¿Quién cuida a los cuidadores?
Por su parte, el abogado Arturo Mendoza abordó la relación entre el derecho al trabajo y los derechos de cuidado. Explicó que el derecho al trabajo no se limita al salario, sino que está vinculado directamente con la seguridad social y con otros derechos humanos.
En ese sentido, advirtió que es obligación del Estado garantizar los derechos de cuidado de las personas con discapacidad sin afectar la integridad humana de quienes las cuidan. Preguntó, además, quién cuidará a una persona con discapacidad si su cuidador se encuentra desatendido o en situación de vulnerabilidad.
Arturo Mendoza señaló que el derecho al cuidado de los cuidadores es intrínseco al derecho de las personas con discapacidad a ser cuidadas. Si el Estado no otorga las garantías mínimas para salvaguardar, por ejemplo, la salud de quienes cuidan, se genera una cadena de carencias.
Recordó que, de acuerdo con la opinión consultiva correspondiente, el trabajo de cuidados no es remunerado. Ello deriva en precariedades económicas que afectan directamente la salud de los cuidadores, quienes enfrentan mala alimentación, estrés y falta de acceso a seguridad social.
Un cuidador, un sujeto de derechos
Reyna, quien vive con una discapacidad psicosocial desde la infancia, compartió su experiencia personal y el proceso de reconocerse como sujeto de derecho. Afirmó que esa construcción ha sido fundamental para romper los estigmas que enfrentan las personas con discapacidad, en especial aquellas con discapacidad psicosocial.
Señaló que el conocimiento y la defensa de los derechos los ha construido a lo largo de la vida, a partir de la experiencia y la resistencia cotidiana.
Asimismo, cuestionó el papel de las instituciones en el reconocimiento de la discapacidad, al señalar que muchas veces solo se otorga legitimidad a una persona cuando obtiene un certificado de discapacidad.
Mujeres tienen mandato patriarcal de cuidar
Eduardo García abordó la dimensión de género en el trabajo de cuidados. Explicó que, en gran medida, las mujeres tienen el mandato patriarcal de ser las cuidadoras. Sin embargo, cuando ellas mismas enfrentan una discapacidad, pasan a ser las cuidadas.
Puso de relieve que, en México, la mayoría de las personas que cuidan a quienes tienen alguna discapacidad son mujeres: tías, abuelas, madres, esposas e hijas. En contraste, señaló que el 70 por ciento de los hombres abandona a sus parejas cuando estas adquieren o presentan una discapacidad.
De acuerdo con el informe del Observatorio de Salarios y Desigualdad de Género 2026, las mujeres dedican en promedio 24 horas semanales al trabajo de cuidados. Además, el informe destaca que los cuidados especializados recaen en un 72 por ciento en mujeres. Esta situación evidencia la profunda desigualdad estructural que enfrentan en este ámbito.





