El MEH evidenció, mediante investigaciones de campo y testimonios, que la represión de los años 70 en Puebla estuvo dirigida contra organizaciones rurales, campesinas e indígenas que defienden la tierra y dejó 91 víctimas. Un caso emblemático fue la Masacre del Monte de Chila con 50.
Durante una presentación, David Fernández Dávalos, comisionado del Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico (MEH), y Sabina Morales, su coordinadora académica, enfatizaron los hechos ocurridos en 1970 en Jopala, Puebla.
La investigación del MEH, sustentada en testimonios y archivos, ha logrado contabilizar aproximadamente 50 víctimas de la masacre de Chila, aunque se estima que la cifra real podría ascender a 600 campesinos.
Los crímenes documentados contra la comunidad tutunaku incluyen masacre, desaparición forzada, ejecución extrajudicial y detenciones arbitrarias por motivos políticos.

De acuerdo con el informe del MEH, de los años de 1965 a 1990, se identificaron 46 eventos de masacres en México. Una de las cuales fue la del Monte de Chila, lo que es muestra de la represión en ese periodo en Puebla.
En ese periodo se identificaron 91 víctimas en Puebla, convirtiendose en el estado con el mayor número de víctimas en el país.
Con base al informe final del MEH se tiene la siguiente información: 10 personas fueron víctimas de masacres por disidencias religiosas en 1968; seis por cuestiones político partidas en 1969, cuatro más en 1970 y ese mismo número en 1984 ; 31 personas masacradas por control territorial en 1970 y 25 más por esa misma causa en 1982, entre otros más.
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La investigación revela que estos hechos no fueron aislados. Tal como documentó una tesis de maestría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), existía un movimiento de pueblos indígenas que reclamaban su derecho ancestral a trabajar las tierras.
De acuerdo con el Volumen IV del MEH, las masacres y violaciones a derechos humanos se perpetraron contra campesinos provenientes de estados colindantes como Oaxaca y Veracruz, así como contra indígenas de la Sierra Norte de Puebla que se organizaron para luchar contra el acaparamiento de tierras por parte de terratenientes.
En la masacre del Monte de Chila estuvieron involucrados elementos del ejército y agentes de la Policía Judicial. Si bien en su momento los medios de comunicación anunciaron el hecho como un “enfrentamiento“, la investigación del MEH concluye que se trató de una masacre planificada.
Posteriormente, el ejército impidió el acceso al lugar para recoger y enterrar los cuerpos, lo que provocó que los restos de las víctimas fueran presa de la fauna local. Además, tras la masacre se desplegó una ocupación militar y entre 1976 y 1979 continuó la represión contra las comunidades de la Sierra Norte de Puebla, durante el gobierno federal de Gustavo Díaz Ordaz.
Morales y Fernández Dávalos subrayaron la urgente necesidad de revisar estos casos de violaciones a los derechos humanos. Estas luchas reprimidas sentaron un precedente y develan la continuidad de los conflictos que persisten en el estado de Puebla.
Ejemplos contemporáneos de esta resistencia, destacó, son las luchas por la defensa del agua en comunidades como Xoxtla, Nealtican y Malacatepec, así como la defensa del territorio por parte de los pueblos Cholultecas.
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