Los repartidores de las plataformas de Uber y Didi en Puebla invierten hasta mil 800 pesos en adquirir su casco; mismo dinero que sale de su presupuesto pues no es proporcionado por las empresas. La inversión es similar a lo que ganan en 5 días de trabajo.
Lo anterior, luego de un sondeo realizado por Ángulo 7 a repartidores de comida mediante plataforma digital consultados en diferentes puntos de la zona metropolitana de Puebla.
Cabe mencionar que, aunque la mayor inversión que realizan es de mil 800 pesos, ninguno de los repartidores de Uber y Didi entrevistados cuenta con un casco certificado, cuyo precio va de los dos mil a los 10 mil pesos ya sea para motocicleta o bicicleta.
Esto los coloca en una situación de vulnerabilidad ante accidentes, pues, aunque utilicen el casco, al no ser certificado no cuenta con la garantía de protección en accidentes mayores a los 90 kilómetros por hora.
Mayor desgaste de casco en repartidores de Uber y Didi
Pedro Ángel, de 25 años, comentó que la inversión por mil 800 pesos en un casco la realiza cada año. Aunque los cascos tienen una caducidad aproximada de cinco años, en su caso prefiere renovarlo anualmente porque se desgasta con rapidez debido al uso constante.
Contento de su labor, explicó que trabaja en Uber, pero aclaró que la plataforma no cubre los gastos relacionados con su seguridad.
En un caso similar, Miguel Ángel, de 40 años, también conductor de Uber, señaló que cambia su casco cada dos años, pues cuida que no se dañe y prolonga su vida útil. Explicó que sustituye la espuma interna que amortigua los golpes, pero mantiene la parte exterior, salvo que se fisure por una caída o accidente.
Detalló que su último casco le costó 780 pesos y que ya planea reemplazarlo en breve.
Además del gasto en protección, los repartidores de Uber y Didi enfrentan otro desembolso importante: las mochilas. Miguel Ángel comentó que éstas pueden costar entre 800 y mil 200 pesos.
A veces la plataforma ofrece descuentos, aunque condiciona el beneficio a cumplir con un número mínimo de viajes en pocos días.
A mí apenas me llegó un cupón del 50 por ciento, pero me piden completar 72 entregas en seis días, algo difícil por la temporada de lluvias y porque todavía no se reactiva al 100 por ciento la actividad escolar.
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Carecen de prestaciones
La situación es distinta para los repartidores que trabajan directamente en establecimientos de comida rápida o autoservicio, donde las empresas sí asumen el costo de equipo básico. José Antonio, repartidor de la cadena Papa Johns desde hace casi un año, relató que al ingresar recibió un casco valuado en mil 400 pesos, proporcionado por la compañía.
Explicó que, por experiencia propia, suele cambiarlo cada dos años, aunque el desgaste es menor porque la empresa asegura condiciones más controladas.
Los testimonios reflejan las diferencias entre repartidores de Uber y Didi con empleados de empresas establecidas. Mientras los primeros deben cubrir de su bolsillo cascos, mochilas y otros implementos, los segundos reciben equipo básico desde el inicio.
Sin embargo, en ambos casos persiste la falta de prestaciones laborales plenas, lo que deja en evidencia la precariedad de un sector en crecimiento y que resulta esencial para la vida urbana en Puebla.
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