En 2011, Nelly Romero Herrera fue detenida junto otras 8 personas, a quienes denominaron como el grupo de secuestradores “Los Silva”. Sin embargo, ella no tuvo nada que ver y debido a que lo señaló fue torturada, según dice el protocolo de Estambul que le aplicaron en 2022.

Familiares se acercaron a Ángulo 7 para contar su historia y pedir al gobernador, Alejandro Armenta Mier, que sea acreedora al proceso de preliberación, puesto que lleva más de 10 años encerrada y tuvo que privarse de ver el crecimiento profesional y emocional de tres de sus hijos.

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Cuenta Angélica María Romero Herrera, hermana de Nelly: era la madrugada del 11 de julio de 2011 –menciona con tristeza- cuando policías, sin una orden judicial, entraron al domicilio de mi hermana, ubicado la colonia Nueva Democracia en la zona limítrofe de Puebla con Ocoyucan.

Los elementos de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) entraron buscando al señor Cosme Martínez Sánchez, quién para entonces era su expareja de Nelly y también era investigado por secuestro. La increparon primero, y luego empezó la tortura.

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“No te hagas pendeja –le gritaban- dinos dónde está Cosme”, mientras la jalaban de los cabellos. Posteriormente, siguió contando la entrevistada, fueron por José Rudy Martínez Romero, el hijo mayor y quién tenía en aquel entonces 18 años, para continuar la tortura frente de él.

Angélica Romero señaló que Nelly, pese a la tortura, seguía negando el paradero del señor Cosme, por lo que los policías ahora comenzaron a torturar José Rudy. Ahora, detalló, cada vez que ella se negaba a ambos los lastimaban.

Se los llevaron a un departamento en el Centro Histórico, del cual no recuerda la dirección. Ahí se agravó la tortura a medida que se seguían negando en la participación en el delito secuestro y la relación que tenían con el señor Cosme.

Decidieron hacer público el caso por la desesperación de que no pudo ver a sus hijos crecer.

Yo no me doy por vencida. Mi hermana es inocente, y por eso estoy luchando, seguimos insistiendo para que la liberen.

Nelly Romero, detenida en 2011 y no ve la luz del día

Desde aquella madrugada desde 2011, Nelly Romero Herrera no ve la luz del día. Es madre de 3 hijos: José Rudy Martínez Romero, Adrián Emanuelle Martínez Romero y Santiago Martínez Romero.

José Rudy, con quién Nelly fue privado de la libertad en 2011 por estar presuntamente acusada de secuestro. Tenía 18 años. También sufrió los estragos de la tortura, pero él logró salir.

En entrevista nos cuenta:  

Luego de que estábamos en la casa, nos subieron a un coche y anduvimos por varias partes de la ciudad hasta que lograron detener a más gente. A mí me torturaron frente a mi madre y luego al edificio del centro histórico. Fue tal la tortura, que incluso pensamos que nos matarían.

Él recuerda con preocupación lo que vivió. Cuenta que pasaron dos días hacinado, cuando unos días después repitieron el mismo proceso: Teníamos los ojos vendamos. Querían que les dijéramos donde estaba mi papá –Cosme- pero de verdad que nosotros no sabíamos.

Después a mi otro joven, del cual no recuerdo el nombre, nos dijeron que si no hablábamos nos iban a chingar. Nos dieron palas y nos subieron a un carro, yo creo que para que pensáramos que íbamos a enterrar al que matarían, o al menos eso yo pensé.

Por fortuna, expresó, solo los fueron “aventar” hasta Azumiatla. “Lo recuerdo bien porque caminos un largo trecho, toda la 11 sur, hasta llegar a una zona céntrica. Nunca más supe del vato con el que iba. 

Cuando todo eso ocurrió Nelly, su madre, tenía 38 años de edad. Agregó que fue llevada a prisión hasta septiembre de 2011, por lo que todavía pasó varios meses en condiciones deplorables. Y, sin embargo, fue hasta el 19 de diciembre de 2014 cuando le imputaron 55 años de prisión. Recientemente cumplió 52 años de edad.

Lleva 14 años en prisión

Nelly Romero es originaria de Perote, Veracruz. “Los Silva”, organización a la que la PGJE le achacó pertenecer, presuntamente operaba desde dicha demarcación. Víctor Antonio Carrancá Bourget, procurador general de Justicia, dio a conocer la detención de los secuestradores cuando ya habían cumplido su tercer plagio en territorio poblano.

La lista de los implicados es:

  • Pedro Silva Rodríguez
  • María Aurora García Ortega
  • Guadalupe García Ortega
  • Sergio y Oscar ambos de apellidos Silva García
  • Guillermina Sánchez Ramírez
  • Clara Gallardo Hernández
  • Honorio Hernández Rodríguez
  • y Nelly Romero Herrera

La historia que presentó Carrancá Bourget era que Pedro Silva Rodríguez, quien dirigía, establecía la forma en que privarían de la libertad a sus víctimas, así como los roles de vigilancia y custodia una vez ejecutado el secuestro.

Las mujeres tenían el papel de custodiar, comprar víveres y alimentar a las víctimas. Ellas son María Aurora García Ortega, Guillermina Sánchez Ramírez, Clara Gallardo, Nelly Romero Herrera y Guadalupe García Ortega, todas esposas de los integrantes de la misma organización delictiva.

Pedro Silva y su esposa María Aurora eran los jefes de la banda. Ambos planeaban el secuestro organizaban y repartían actividades a sus hijos, nueras y cómplices.

Sergio y Óscar Silva, hijos del jefe de la banda, privaban de la libertad a las víctimas para llevarlas a la casa de seguridad; ambos efectuaban roles de custodia de las víctimas y también acudían al cobro de los rescates.

Los familiares de Nelly entrevistados refieren que los delitos si existieron pero que ella no participó ni es delincuente. Refirieron que la obligaron a declarar, la tuvieron encerrada cuando la misma Procuraduría cuando le tomó la declaración refirió que no había elementos para demostrarle su culpabilidad.

Protocolo de Estambul a Nelly Romero: acredita tortura desde 2011

De acuerdo a la declaración que le fue tomada a Nelly Romero en 2011, la entonces agente de la PGJE, María Elena Farfán González, y quién era su defensora pública determinó que no había elementos probatorios para comprobar su participación.

Pese a ello, siguió en prisión. Pasaron dos abogados particulares, según cuentan los seres queridos, a quienes les pagaron más de 100 mil pesos por sus gestiones, pero nunca pidieron avanzar. “Tuvimos que vender un terreno para pagarles, pero no vimos claro”.

Después llegaron dos abogados de oficio, quienes tomaron el caso, pero “como son de oficio, pues tomaron otros casos y fueron relegando el de Nelly”. Fue hasta inicios de la década del 2020 que encontró un nuevo abogado quién solicitó la reposición del proceso.

Ello permitió que en 2022 le pudiera aplicar la prueba del Protocolo de Estambul. En él se determinó que, a sus 49 años, Nelly “presenta secuelas psicológicas y emocionales, síntomas de depresión, ansiedad y trauma a raíz de la detención y tortura” de 2011.

Además, también se realizó un examen médico que determinó que en cuatro informes médicos se dio cuenta de que hubo lesiones al día siguiente de la detención del 11 de julio de 2011.

En marzo de este año el gobernador Alejandro Armenta declaró que se realizarán los casos que han tenido mala defensa. Detalló que se tienen casos de personas de población indígena, sobre todo mujeres, que fueron detenidas y encarceladas injustamente.

En ese sentido, Francisco Sánchez González, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), detalló que junto con Fiscalía y Tribunal Superior de Justicia (TSJ), revisarán los casos de los presos que podrían alcanzar una preliberación.

Por lo anterior, los entrevistados piden al ejecutivo estatal se tome en consideración las inconsistencias en el caso de Nelly Romero y las pruebas del Protocolo de Estambul en las cuales se acredita la tortura, para que pueda ser acreedora a una preliberación.