El sol en su punto, un elemento arriba de la torre de vigilancia observa, abajo, tres más apuntan nombres y dan el pase de visita especial. La visita al penal de San Miguel está a punto de empezar, pero por mi mente pasan los sueños de las familias que, como yo, llegan a ese lugar.
La cita fue a la 1:30 de la tarde de este viernes 28 de marzo para los reporteros de 12 medios de comunicación, en donde ya personal de la Secretaria de Seguridad Pública (SSP) esperaba; es la primera vez que se hace esta actividad. La indicación previa, ir vestido con cualquier tipo de ropa menos en colores café, negro y rojo.
Estos colores están prohibidos para las visitas al Centro de Reinserción Social (Cereso) para evitar cualquier confusión con los uniformes de los custodios, que son negros, o en su caso, con las personas privadas de la libertad (PPL), que es café.
Previo a la entrada, fue inevitable pensar en los casos que he abordado sobre Personas Privadas de la Libertad en mis 11 años de reportero. Fue inevitable, recordar las lágrimas, el coraje, la tristeza, los sueños que familiares y reos me han transmitido.
Entramos. Tuvimos que confirmar nuestros nombres que previamente fueron autorizados, nos dieron un gafete de invitado especial y número, me tocó el 9, a cambio de dejar una identificación oficial, pues es parte del protocolo que se tiene.
En grupo, por un pasillo de no más de 2 metros de ancho y unos 50 metros de largo, cercado con malla, pasamos el primer filtro. Sin celulares, ni cámaras, ni mucho menos mochilas está permitido ingresar, por lo que se tuvieron que dejar en un vehículo.
Otro filtro. Otra puerta azul (se tiene la tendencia de asimilar el azul con la esperanza, la alegría, con el cielo, pero este azul me dejaba un sabor amargo, de incertidumbre, de pesadez). Custodios nos revisaron con un detector de metales para concentrarnos en un mismo lugar. Solo una libreta y lapicero, no había más, la labor periodística sería diferente a la acostumbrada en el día a día, ver y apuntar, lo único para poder tener la información.
Gilberto Jesús Cerna Rivera, director del penal de San Miguel, es el que estuvo a cargo de la explicación y el recorrido de las instalaciones que, a simple vista, se notaron en buen estado, pues tres días antes había acudido el gobernador Alejandro Armenta Mier a visitarlo.
Crónica de una visita al penal de San Miguel: entre paredes ajenos al mundo
Dice la canción “entre cuatro paredes ajenos al mundo”, así se siente uno al cruzar de la puertas y muros tristes. Pasamos un segundo filtro donde dos cámaras vigilan a todos aquellos que pisan el lugar, ya sea como visita o si fue detenida.
En total, son cinco las que se deben pasar, dos de ellas giratorias, en un trayecto de alrededor de 50 metros, para llegar a la primera aduana.
Unos adelante, otro más atrás, pero en un mismo contingente y acompañados de los elementos de seguridad, que igual llevan un perro entrenado, como los que usan para detectar si alguien tiene droga, ya que es parte del protocolo que se hace habitualmente.
Se debe remarcar que la mayoría de los custodios en todo momento nos dieron un saludo, buenas tardes, nos decían, pero ante el paso del director, se cuadran y se llevan su mano a la altura de la sien, como cuando un elemento de seguridad saluda a su superior.
Tras pasar la primera aduana y llegar a la zona de registro de internos, en el piso se puede ver una cruz marcada, pues en donde toman las fotografías de las personas que ingresan al ser detenida; en todo momento, la seguridad de penal se mantiene como una prioridad.
Nadie puede hacer algo fuera del protocolo, ya que todos los movimientos son vigilados, no como acecho, ni de forma agresiva, sino porque no es habitual que personas en grupo ingresen, ni mucho menos que sean guiados por los propios custodios como un viaje turístico. La monotonía diaria del lugar cambió.
Al dar unos pasos y levantar la vista se puede observar a unos cuantos metros de ahí a internos, con su vestimenta café, conviviendo con sus familiares, que portan ropa roja, algunos sentados, otros de pie; ahora pueden ser hasta cuatro integrantes sin importar la edad, mientras que antes solo se permitía uno.
En esta zona se tienen palapas de cemento, en donde los internos pueden pasar el tiempo con sus familias, pues el horario es de 9 de la mañana a 5 de la tarde, algunas llevan sus tupers con comida, la cual es revisada previamente para evitar el ingreso de droga u objetos prohibidos.
Visitas desconocidas para los internos
Algunos internos nos voltean a ver, no es normal que tengan “visitas desconocidas” en el penal en el que llevan meses y años procesados o purgando una condena. En años pasados en esta área se tuvo un “pueblito” de cuartos con servicio “vip”, pues se hacían fiestas y hasta ingresaban mujeres, todo, claro, con un costo para los internos.
El penal de San Miguel tiene capacidad para 3 mil 997 personas, actualmente hay 3 mil 397 internos, el 95 por ciento del total y por primera vez en años no hay sobrepoblación. Es un cereso varonil porque desde el 2022 se hizo el traslado de reclusas al de Ciudad Serdán, aunque cuatro mujeres permanecen aquí por un amparo que evitó que fueran reubicadas.
El director, que en todo momento estuvo atento de disipar las dudas de los reporteros, contó que llegó al cargo desde que inició la administración en diciembre. Cualquier pregunta que se le hizo la contestó, en momentos, era apoyado por el personal que en todo momento lo acompañó.
A un costado del área de convivencia están los talleres, que son 11, entre artesanías, productos de bisutería, figuras de madera, cuadros religiosos, bolsas de manera en donde 159 personas acuden, de acuerdo con Alexis López López, que es el responsable del lugar.

Al fondo, un interno que dijo que tenía 2 años, elabora cuadros de la virgen de Guadalupe y Juquila, con hilo y de diversos tamaños, en un tiempo de dos días, el precio varía, la más grande ronda en 800 pesos, siendo una oportunidad de autoempleo para ellos.
Estos productos que elaboran igual se los dan a su familia para que los vendan y así puedan tener ingresos, sin embargo, no es la única fuente, pues hay vinculación con diez empresas con la que los internos puedan tener una opción laboral y sea una forma de reinsertarse con la sociedad. En total hay 673 presos incluidas.
Al exterior, también se cuenta con una capilla, la de San Miguel Arcángel, en donde el padre de la iglesia de la Merced, que se ubica en la 5 Norte y 10 Poniente, acude martes y domingo a dar misa, pues la mayoría de los presos con católicos. Aunque igual hay cristianos y de otras religiones.
Dos bodas por lo civil en el penal
Hasta el momento, no se han realizado bodas religiosas en este recinto, pero sí por lo civil, al menos en lo que va de la administración se tiene registro de dos.
El centro penitenciario de Puebla capital, el más grande del estado y que llevan operando 41 años desde 1984 que se inauguró, también tiene la opción de alfabetización de primaria o secundaria a través del Instituto de Educación para Adultos (IEA) y el Centro de Educación Básica para Adultos (CEBA).
Por ello, al seguir en nuestro recorrido, se nota un espacio con tres salones habilitados, prácticamente se puede confundir con una escuela, además de que tiene la biblioteca Luis Álvarez con más de 6 mil 800 libros y un taller de cómputo con 23 equipos. Aquí también reciben clases de guitarra, canto y también tiene de yoga.

Apenas en su visita al penal de San Miguel que hizo el gobernador el martes pasado, anunció que se va hacer una renovación de los equipos, pues ya tiene varios años y requieren ser actualizados; no cuentan con internet, pues solo son usados para trabajos de paquetería en Word, Excel y Power Point.
Actualmente, 200 ppls cursan algún grado académico, en nivel básico son 100 entre primaria y secundaria, 67 son de preparatoria, 27 de licenciatura y cinco en maestría, dos de ellos en Derecho Penal, ya que se tiene un convenio con la Universidad Tec de Oriente.
Como cualquier institución educativa, es regida por la SEP, la inscripción es gratuita y la convocatoria está abierta todo el tiempo, en total cuentan con 20 profesores. Un interno que salió el año pasado tras cumplir su condeno, se logró titular en la maestría.
Aunque aquí terminó el recorrido, se tiene igual otra cara en el penal de San Miguel, pues en este reclusorio hay retos que los internos enfrentan diario, como es la rehabilitación por la adicción a las drogas, por ello están separados por recomendación de las autoridades.

En visita al penal de San Miguel informan que hay 54 internos con enfermedad mental
Hay 54 con tratamientos especializados, entre los que destacan la esquizofrenia, trastorno de personalidad por consumo de sustancias y bipolaridad, las cuales están separadas en la Unidad de Salud Mental y tiene consultas en el Hospital Psiquiátrico.
Sin embargo, igual hay 107 personas que requieren medicamentos para enfermedades como diabetes o hipertensión, mismos que tiene que llevar una dieta especializada, pues su estado de salud así lo requiere. Además de que igual permiten a los familiares llevar medicinas en los días de visitas.
El penal está cuenta con 29 dormitorios, mismos que se encuentran divididos conforme a las letras del abecedario, que es igual para los días de visita, mientras que en las celdas pernoctan cuatro o cinco internos, de acuerdo con la información que fue proporcionada.
Del total de la población penitenciaria, al menos 20 son extranjeros, quienes cometieron algún delito en la entidad poblana como fraude, abuso de confianza o incluso robo. Estos presos son de Venezuela, Israel, Honduras, Estados Unidos, El Salvador y Colombia.
Ya en entrevista, el director del penal precisó que, aunque sus orígenes son de otros países, sus familiares acuden a visitarlos, ya sea porque en su momento vivieron en Puebla o los visitan, pero igual se les da aviso a la embajada para que acudan y les den seguimiento a los procesos.

Explicó que como penal no controlan la seguridad, ni los accesos, sino que se hace directamente desde la Subsecretaría de Centros Penitenciarios que a través del área de seguridad externa se encargan de los ingresos, pero igual se tiene unidad canina y escáner.
Comentó que uno de los principales retos es la falta de medicamentos, los cuales están a cargo de la Secretaría de Salud, por ello es que se mantiene en comunicación para que no se tenga esta situación.
Necesario incrementar el personal
En la visita al penal de San Miguel se dio a conocer que otro de los retos es incrementar el personal, pues actualmente son 605 los están a cargo de este reclusorio, entre custodios internos, externos, de seguridad y los administrativos.
Informó que, en los 100 días del gobierno se han llevado a cabo 89 inspecciones en las instalaciones, que dieron como resultado el aseguramiento de 159 celulares, mil 31 puntas hechizas, 58 cargadores de celular y drogas como fentanilo, marihuana o cristal.





