Puebla cumple 494 años de su fundación en 1531 como la “Ciudad de los Ángeles”, y aunque las leyendas mencionan que se creó como una ciudad exclusiva para españoles y sin antecedentes de población prehispánica, los vestigios arqueológicos revelan lo contrario.
La fundación de Puebla fue bajo la orden del rey Felipe II de España quien la eligió punto intermedio entre la Ciudad de México y el puerto de Veracruz. Esto, con el objetivo de incentivar las actividades comerciales y además, controlar las ciudades prehispánicas del valle de Cuetlaxcoapan.
De ese modo, “la Ciudad de los Ángeles” se pensó para el valle rodeado por los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl y La Malinche, conocido por los mexicas como Cuetlaxcoapan y donde ya se asentaban las poblaciones de Itzocan, Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan, Cholula y Tlaxcala.
Fue el 16 de abril de 1531 que la Segunda Audiencia y Cancillería Real de México autorizó la fundación de la ciudad.
A partir de ello, pobladores de las ciudades prehispánicas, indispensables en la construcción y mantenimiento de Puebla, se dispusieron como parte de los asentamientos indígenas alrededor de la “Ciudad de los Ángeles”. Es decir, no fueron considerados parte de la ciudad, a pesar de su mano de obra en la construcción y en los campos agrícolas que la abastecían.
Sin embargo, de acuerdo con el arqueólogo, Arnulfo Allende Carrera, en su artículo “Los Remotos Orígenes, Puebla en Tiempos Mesoméricanos”, además de estas ciudades, existen “numerosos sitios arqueológicos” que se desarrollaron entre los años 2500 a.C. y 1521 d.C. en lo que hoy es el municipio de Puebla.
Incluso, en lo que fue en su momento la “Ciudad de los Ángeles” y hoy se delimita como la Zona de Monumentos del Centro Histórico de Puebla, también hubo presencia prehispánica por lo menos en los años 1500 a.C a 100 d.C.
De ellos, el INAH tiene reconocidas legalmente solo tres: Amalucan, Manzanilla y Tres Cerritos, expuso Arnulfo Allende en el articulo publicado en la revista Cuatlaxcoapan.
Vestigios revelan presencia prehispánica 1500 años previo a fundación de Puebla

Además de estos sitios con reconocimiento oficial, destacan el arqueólogo Arnulfo Allende y la arqueóloga Citlalli Reynoso Ramos, en el hoy Centro Histórico de Puebla se encontraron vestigios arqueológicos en la Casa del Mendrugo y Paseo de San Francisco que dan cuenta de la presencia de asentamientos prehispánicos.
En lo que era el río Almoloyan, ahora río San Francisco, se encontraron ofrendas cerámicas que corresponden al periodo Formativo, es decir, del 1500 a.C. al 100 d.C. así como de los periodos Clásico, del 100 al 900 d.C., y Posclásico, del 900 al 1521 d.C.
Estas piezas, parte de ofrendas y materiales dispersos, corresponderían a campamentos temporales, de acuerdo con Citlalli Reynoso, misma que defiende que fue en esta zona donde se fundó la “Ciudad de los Ángeles” en 1531 en su artículo “Palimpsesto, pentimento y ciudad: sitios arqueológicos y relatos urbanos en Puebla, una ciudad patrimonio mundial en México”.

Por otro lado, los arqueólogos destacan los vestigios localizados en La Casa del Mendrugo, ubicada en la calle 4 Oriente 304, a una cuadra del Zócalo, como muestra de la presencia de asentamientos prehispánicos previo a la fundación de la “Ciudad de los Ángeles”.
Fue durante una supervisión de obras de restauración en el inmueble durante el año 2010, que localizaron un muro de piedra con una olla grande, figurillas humanas de cerámica, concha, obsidiana, piedra verde y un entierro humano integrado por dos individuos, narra Arnulfo Allende en su artículo.
Uno de esos restos, se trata de quien hoy se conoce como “Chuchita” y quien, de acuerdo con los análisis arqueológicos, es una mujer de cerca de 60 años, habitante de una pequeña aldea que habitó la ribera poniente del rio Almoloyan entre el año 1500 y el 1200 a.C.
En ambos casos, los vestigios arqueológicos prehispánicos se encuentran bajo resguardo de los propietarios y comodatarios de los inmuebles. En la Casa del Mendrugo, el costo de la entrada al museo donde se encuentra “Chuchita” es de 50 pesos, mientras que en Paseo San Francisco la entrada es gratuita, sin embargo, las condiciones de las ventanas arqueológicas ya no permiten observar las piezas.
M.H.C.





