En el marco de los 494 años de la fundación de Puebla, el INAH junto con la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio cultural, brindarán talleres sobre las funciones y autorizaciones del INAH. El primer taller se realizará el viernes 25 de abril a las 10:00 de la mañana en el Cicepac.
En el 494 aniversario de Puebla, la Gerencia del Centro Histórico, junto al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), inició talleres sobre conservación del patrimonio. Aimeé Guerra, Manuel Villarruel y Karina Romero Sainz destacaron la importancia de estas acciones para proteger el legado cultural de la ciudad.
Los talleres buscan informar sobre los procesos del INAH y las autorizaciones necesarias para intervenciones en inmuebles históricos. La colaboración con la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano asegura un enfoque integral en la preservación del patrimonio arquitectónico.
El próximo 25 de abril, a las 10:00 horas, se realizará una nueva sesión en el Colegio de Ingenieron Civiles del Estado de Puebla. El Dr. Miguel Alejandro Muñoz Muratalla compartirá su experiencia en conservación, reforzando la importancia de la participación de especialistas.
El gobierno de la Ciudad, liderado por Pepe Chedraui, reafirma su compromiso con la protección del patrimonio. Por ello, su administración implementará talleres sobre conservación del patrimonio a través del INAH.
Talleres para conmemorar la fundación de Puebla hace 494 años
De acuerdo con el INAH, Puebla se fundó en el 16 de abril de 1531 por los españoles, en un valle rodeado por los volcanes Popacatepetl, Iztaccíhuatl y La Malinche. Puebla se fundó como una ciudad exclusiva para españoles encomenderos que trabajaran la tierra como en su país de origen.
Puebla se distingue por su diseño urbano excepcional, siendo la primera ciudad en América con una planeación rigurosa. Sus calles y avenidas mantienen dimensiones constantes, alineadas en dirección noreste-suroeste, un rasgo único en su época.
El centro histórico refleja esta visión ordenada, con la plaza principal como eje. A su alrededor se distribuyen la Catedral y los edificios de gobierno, símbolos del poder civil y religioso que marcaron el desarrollo de la ciudad.
Este trazado influyó en la expansión urbana hacia los cuatro puntos cardinales, creando una estructura clara y funcional. La disposición geométrica facilitó el crecimiento armónico, diferenciándola de otras ciudades coloniales.





