Editorial Ángulo 7
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Los concesionarios del transporte público en Puebla tendrán que esperar hasta 2025 para volver hablar del alza del pasaje en Puebla. Y es que la administración saliente, encabezada por Sergio Salomón Céspedes Peregrina, dejó en claro que aumentará la tarifa porque “no hay condiciones”.

El reto de sopesar una negociación con los dueños del transporte público será para Alejandro Armenta Mier, quién entrará en funciones a partir del 14 de diciembre. Sin embargo, en los primeros días se ocupará –seguramente- en ver cuestiones administrativas y realizar recorridos.

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Ahora, para hablar de un alza del pasaje en Puebla habría que mirar los números. En 2005, cuando Melquíades Morales Flores iba a dejar la gubernatura del estado, el pasaje cerró con un costó de 3.5 pesos.

De ahí, le sigue la administración del también priista, Mario Marín Torres, que cerró su sexenio con una tarifa de 6 pesos. Posteriormente, con Miguel Barbosa Huerta el alza del pasaje en Puebla llegó a los 8.5 pesos.

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Es decir, en tan solo 20 años (de 2005 a 2025) la tarifa para utilizar el transporte público en Puebla, aumentó 143 por ciento. Lo que equivale a decir que anualmente, desde entonces a la fecha, el aumento de 7.15 por ciento, es decir, un poco más de lo que se contempla en la inflación.

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Ahora bien, la actual administración dejó en claro que no hay condiciones para el alza del pasaje en Puebla.  Para muestra la renovación del parque vehicular de este servicio.

En Puebla existen 14 mil 483 unidades, de las cuales el 40 por ciento ya deben ser renovadas, lo que equivale a decir que a 5 mil 793 se les acabó su tiempo de vida. Este significa que actualmente, estas unidades que bridan el servicio son unidades anteriores, por lo menos, al 2014.

Sin duda, trabajar en un transporte público de calidad será una tarea difícil para el gobernador Armenta Mier. Sobre todo, y lo que más aqueja a los ciudadanos, el alza del pasaje en Puebla. Si bien ambas cuestiones tienen que ir de la mano, se necesita de mucha voluntad para que los dueños de las rutas miren hacía sus adentros y reconozcan sus errores.