La filosofía ha tenido que cargar en gran parte con aquello que no se puede comprobar y que, hasta cierto punto se vuelve mito, pero la lógica tiende siempre a imponerse.

El aborto en particular está impulsado por una corriente ideológica que usa el feminismo, o lo que el concepto deconstruido nos presenta, como el olvido de la biología misma, para lograr la legalización de esta práctica bajo cualquier circunstancia.

No debemos olvidar que la interrupción del embarazo forma parte de una agenda de reingeniería social, financiada, para acrecentar los movimientos de izquierda. Las caravanas migrantes, por ejemplo, forman parte de la misma. La “Open Society Foundation” ha sido una de las principales benefactoras de las corrientes de ideología de género o pro aborto.

La justificación para interrumpir el embarazo ha sido el uso de la libertad de decidir, pero esa se termina cuando se afecta a un tercero.

A los 12 meses de gestación, un nuevo ser humano tiene páncreas, pulmones, estómago e hígado formados. Otro de los argumentos que justifican el aborto es, que no hay vida a los tres meses de gestación, lo cual es caer en un mito.

Vamos por pasos. La ciencia sirve a los seres humanos para hacer nuestra vida más fácil, pero también para contestar los misterios de la humanidad debido a que es una rama del saber que prioriza conocimientos verificables, y también objetivos.

Bajo esta definición entendemos entonces que sirve también para derribar mitos, aquellos que nos envuelven en una realidad imaginaria que tiende a tener más valor que la verdad misma.

Entonces, analicemos desde cuándo empieza la vida. Desde que inicia la fecundación hasta que se forma el cigoto pasan alrededor de seis días.

¿Por qué es importante el cigoto? Porque es una célula.

La célula es la unidad más pequeña y está viva, porque realiza todas las acciones de los seres vivos, como alimentarse, desarrollarse y crecer. Entonces, llegamos a la conclusión lógica de que, si el cigoto es una célula, tiene todas las características para considerarse viva.

El mito termina cuando se sabe que después de formado el cigoto, la interrupción del embarazo puede considerarse como la interrupción de un ser vivo, y en este caso el nombre que debe darse al aborto es: el asesinato de un humano.

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