Como es bien sabido uno de los elementos filosóficos que comprenden o, mejor dicho, sustancian el proyecto de la Cuarta Transformación, es el Humanismo Mexicano. Este término colocado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en la agenda pública, explica las políticas del bienestar.

En su cuarto informe de gobierno, López Obrador mencionó que sus principios tienen como base el Humanismo, no sólo porque nada humano le sea ajeno, sino por el legado histórico de nuestra sociedad, por las tradiciones que aún prevalecen y el mantener la solidaridad como base fundamental de la convivencia.

Ello implica, poner la soberania e independencia nacional por delante, pues al darle esa cualidad de “mexicano” queremos reafirmar el sentimiento nacionalista que ha permeado en las tres más grandes transformaciones: la independencia, la reforma y la revolución.

En ese sentido, la política del Bienestar que implica una redistribución mejor de la riqueza, garantizar los derechos humanos de todos loe mexicanos y detener garantizar la seguridad en el país, son resultado de la reflexión del humanismo.

Claudia Sheinbaum Pardo ha retomado el término para señalar que su proyecto, a pesar de ser diferente, sustancialmente será similar a las bases sentadas por el titular del ejecutivo federal y con ello “construir el segundo piso de la transformación”.

Recientemente en Tehuacán, Puebla, señaló que la manera de mantener esta concepción de pensar y hacer política será votando por el partido guinda en 2024