Transcurrían los primeros meses de 2018, los perfiles a diversos cargos de elección popular eran mencionados, los partidos políticos hacían lo que saben hacer: alianzas y acuerdos, la mayoría para beneficiar el proyecto en turno que impulsaba a la que sería poco después la primera mujer gobernadora.
El oficio periodístico permite a quien lo ejerce estar cerca del poder y de quienes toman las decisiones en esos momentos. El “morenovallismo” se caracterizó por muchas cosas, sin duda una de ellas fue el control político, nadie se salía de los nuevos esquemas impuestos.
La era que terminó el 24 de diciembre del citado año, tenía bajo su dominio a todos los partidos, a excepción de uno de ellos, el naciente instituto que emanaba de las filas del PRD, menospreciado por todos los que detentaban el poder.
El representante del PRI, Enrique Doger Guerrero, manifestó su respaldo a la candidata del PAN, la fallecida Martha Erika Alonso tras la elección, hecho que criticaron en su momento sus correligionarios, y mientras tanto, el representante de Nueva Alianza, Alejandro Romero Carreto, declinó a favor de Alonso, días antes de las elecciones.
Como candidatos “contendientes” también se encontraban por el Partido Verde, Michel Chaín Carrillo, quien había sido secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade) del estado durante el periodo de Antonio Gali Fayad, amigo del también extinto Rafael Moreno Valle, es decir, la que sería por algunos días gobernadora, no tenía competencia real.
De los demás institutos, PRD, PAN, Compromiso por Puebla, Movimiento Ciudadano y PSI estaban unidos a la coalición “Puebla Al Frente”. Todos eran aliados. Sin embargo había enojo con el “morenovallismo” y el resultado de ello fue la participación histórica del 67.02 por ciento de la lista nominal, involucramiento que provocó trifulcas en diversos puntos de la entidad, por el supuesto robo de casillas y luego, el supuesto fraude en el  MM Grand Hotel, que aunque el máximo tribunal del país negó su existencia, hace unos días en un medio de comunicación, el exvocero de la excandidata confirmó que lo fue.
Los poblanos sabían que habría robo de la elección y por ello se volcaron al partido naciente, sus aliados (Morena-PT-PES) y candidato, el también fallecido Luis Miguel Barbosa, quienes no entraron en el juego de la simulación. Con soberbia los “morenovallistas” auguraban un gobierno de 100 años. Eso no pasó.
A pesar de los acuerdos, en política todo puede cambiar.
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