La cuarta transformación se refiere a un proyecto de Nación completamente contrario al régimen democrático que le permitió hacer uso de las instituciones del Estado que hoy debilita para instaurar un sistema de gobierno totalitario. 

Como parte de las primeras acciones de debilitamiento institucional se llevaron cabo en el rubro de seguridad al desmantelar a la Policía Federal para crear una Guardia Nacional de carácter civil, cuya misión es “garantizar la seguridad pública, dedicada exclusivamente a proteger a los habitantes del territorio nacional, instrumentando una estrategia enfocada en la coordinación de todos los órdenes de gobierno, la construcción de la paz, el enfoque de derechos humanos y la capacitación permanente“, según dicen fuentes oficiales.

Posteriormente, con la Ley Federal de Austeridad Republicana se justificaron recortes presupuestales en diversas áreas que afectaron rubros como la salud, pero también la seguridad a través del programa en la materia (Fortaseg), el cual fue eliminado, a pesar de que las policías municipales son el principal respondiente del orden público. 

Se instauró entonces una “estrategia” de abrazos y no balazos, así como una campaña retórica difundida por el primer mandatario, quien se supone debe velar por todos los mexicanos, para atacar a los profesionistas por igual, a quienes no piensan como él,  se oponen a su voluntad, en fin… como en un sistema totalitario en el que el Estado ejerce un control total sobre la población. 

Dividió a los mexicanos, a los delincuentes los consideró humanos y al resto, aspiracioncitas, golpistas, fifís y un sinfín de adjetivos calificativos que todos conocemos. 

El resultado de la estrategia de seguridad se vivió recientemente en diversas entidades del país que reveló deficiencias: una Guardia Nacional inoperante, una policía municipal desmantelada y un Gobierno de la República incapaz de combatir el crimen y con más razón actos terroristas como los ocurridos en  Jalisco, Guanajuato, Ciudad Juárez y Baja California.

La preferencia que ha mostrado en el discurso el primer mandatario ha rendido frutos y está claro que a ese sector consentido de la población no lo puede controlar, por eso tuvo que salir su vocero Jesús Ramírez a decir que “el gobierno de México, en colaboración con los gobiernos estatales logró la detención de 42 personas involucradas en las ‘acciones propagandísticas violentas‘ y a tiendas y vehículos”, esto en los estados arriba citados. 

Lo ocurrido la semana pasada fueron actos terroristas, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua (RAE) el término consiste en la actuación criminal de bandas organizadas que pretenden crear alarma social con fines políticos. El mismo vocero de la presidencia lo confirmó al denominarlos “propaganda violenta”, qué manera de decir las cosas sin nombrarlas como lo que son. Si no pueden saben qué hacer, los miembros de Morena lo pregonaron con la finalidad de llegar al Poder, para demostrar que no pueden. 

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