Cartas a Gracia

La propuesta que hiciera David Calderón, Presidente de la Asociación Civil Mexicanos Primero, para «rescatar el ciclo educativo de educación básica» alargando el curso escolar 2019-2020 a los meses de julio y agosto (www.forbes.com.mx › Actualidad), confrontaría nuevamente a esa organización con maestras y maestros Gracia. La razón de las diferencias estribaría en las consideraciones de quien, en su currículum, mencionara tener antecedentes como docente comunitario del CONAFE, y de las tareas que niños, niñas, jóvenes, padres y madres de familia, las y los docentes, en general, enfrentan todos los días en los que se ha trasladado la escuela a casa; cuestión que también afronta a docentes y directivos escolares en contra de la burocracia morada que dirige los destinos del quehacer educativo. No obstante, al adelantarse a las decisiones de las autoridades educativas y entrar al terreno de la especulación, la alternativa esbozada tendría que ser valorada tanto por las autoridades educativas como por cada uno de las y los maestros de grupo de educación básica y por último de las condiciones en las que se desarrollan; y entonces, actuar en consecuencia.

Cierto Gracia, que como hemos platicado por teléfono, no hay pandemia que dure cien años ni pueblo encerrado que los aguante; y que, tarde o temprano, el personal docente acompañado del directivo en las escuelas, de niñas, niños, madres y padres de familia, tendrán que regresar a clases, «esperar instrucciones superiores» y, tras un par de días de feliz convivencia, tendrán conocimiento del avance o las afectaciones escolares que sufrieran hasta ese momento quienes se encuentran bajo conducción en el presente ciclo; y, valorar si se requiere de un tiempo adicional en las aulas, que compense el lapso de reclusión domiciliaria. Sin lugar a dudas que la respuesta variará en cada uno de los casos, dependiendo de si quien sería evaluado en esos momentos, hubiese contado con la disciplina personal para realizar las actividades programadas por las y los maestros, con los medios tecnológicos que se requerían y con el acompañamiento familiar, que les hubiese permitido, una vez realizadas diligencias encomendadas, enviarlas tal y cual se les solicitaron.

Las condiciones de disciplina personal para enfrentar el encierro varían entre niñas y niños, dependiendo del carácter con el que se les haya formado; del gusto por el estudio y la lectura que se les hubiese imbuido; de los hábitos que hubiesen adquirido en los años previos y del acervo cultural familiar acumulado. El acceso a las computadoras y al internet Gracia, también hacen la diferencia, agravándose cuando se trata de grupos vulnerables y como ya habíamos conversado, la encuesta del INEGI que comentamos en la nota pasada, señalaría que solo una(o) de cada 2 niña(o)s tiene acceso a computadoras e internet, aunque 3 de cada 4 pudiesen disponer de un teléfono inteligente. Las diferencias se incrementan cuando se trata de entornos rurales y de hogares unifamiliares, encabezados por una mujer en cada uno de 3 hogares; casi 12 millones de un universo integrado por más de 34 millones de familias.

El acompañamiento para realizar las tareas en casa, también contaría a la hora de tomar la decisión sobre si alargar el ciclo escolar, cómo, cuánto, y sobre qué bases. Muchas madres y no pocos padres carecerían de la experiencia y los conocimientos requeridos para abordar temas en los que las niñas y los niños adquirirán los aprendizajes clave (matemáticas, español, ciencias, etc.); otras y otros más, a pesar del coronavirus (Covid 19), se encontrarían fuera de casa desempeñando alguna actividad informal -para mantenerse y mantener a sus familias- no sujeta a una remuneración salarial por no laborar para el gobierno o para una empresa transnacional; sectores de la economía que no tendrían ningún problema para cumplir con sus obligaciones contractuales, en contraposición de las pequeñas y medianas empresas que al dejar de laborar enfrentarán graves problemas para cubrir sus obligaciones fiscales y salariales. Datos actuales tomados de fuentes secundarias, establecerían el número de trabajadores informales en 31.3 millones de personas; el 54.24% de los 57.7 millones de personas que conforman la PEA nacional.

En todo caso, la propuesta del representante de la asociación civil debería ser analizada como solo una de las alternativas que podrían tomarse en cuenta y, cuya solución beneficiaría o afectaría a los diferentes sectores sociales de manera diferenciada, pero, no habría que hacer dramas en donde solo habría que buscar soluciones. Ya han sucedido casos similares y la suspensión de dos o tres meses lectivos, no causó afectaciones mayores al estudiantado; tal cual sucediera con el ajuste al calendario escolar provocado por el cambio de calendario A al B que permitió que en los años de 1966 al 68, se cursaran tres ciclos escolares en tan solo dos años lectivos. Ni se acabó el país ni los estudiantes agarraron la holganza como forma de vida. Hace poco más de un sexenio, sucedía lo mismo con las suspensiones de clases oficiales y extraoficiales en el mes de mayo; perdido por los festejos ampliados con los que se «festejaban» el día del trabajo, la batalla del 5 de mayo el día de la madre, el día del maestro y en los que por cada día de asueto oficial, el SNTE otorgaba dos más para la preparación y el descanso por el trabajo desempeñado.

Sin embargo, la disposición final correspondería en el caso del sector educativo a Esteban Moctezuma y a su equipo asesor y, entonces sí, habría que ponerse a temblar; con ellos todo puede suceder.

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