La columna Frentes Políticos, publicada en Excélsior, señala que 1. Suma de esfuerzos. La realidad es una: ningún país tiene un sistema hospitalario capaz de dar servicio ante una pandemia desbordada. Previniendo este posible escenario, comenzó la reconversión de Institutos Nacionales de Salud y hospitales de alta especialidad para la atención de quienes resulten contagiados por coronavirus. El arranque de esta estrategia permitirá contar con mil 283 camas. Los directores que se han apuntado a esta iniciativa son Jorge Salas Hernández, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias; David Kershenobich, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición; Guadalupe Guerrero Avendaño, del Hospital General de México; Octavio Sierra, del Hospital General Manuel Gea González; Jaime Nieto Zermeño, del Infantil de México, y Mónica Cureño Díaz, directora de Planeación Estratégica del Hospital Juárez. Es imperioso reconvertir el mayor número de institutos y hospitales. Y no olvidar el arma principal: quédate en casa. Sólo así, juntos, venceremos al coronavirus.

2. No a las fake news. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, señaló que el supuesto rechazo de su parte a que se le tomara la temperatura al salir del aeropuerto de Tijuana fue un montaje. Indicó que es porque “están muy molestos, pues no aceptan la transformación, pero yo soy perseverante, yo no voy a dar ni un paso atrás, además, son millones los mexicanos que queremos que haya un verdadero cambio, de modo que vamos hacia adelante, estoy muy bien y de buenas”. Llama la atención que se tomen la molestia de distorsionar la realidad con el único propósito de descarrilar al actual gobierno. La estrategia es tan sucia como ineficaz. Si alguien tiene interés en el tema es López Obrador. La insistencia de su gobierno en proteger a los mexicanos es notoria.

3. Mano firme. En Yucatán, quien presente los síntomas o haya sido diagnosticado con COVID-19, debe aislarse para evitar el contagio, de lo contrario, podría ir a prisión hasta por tres años y ser acreedor a multas de hasta 86 mil 800 pesos. Y como la falta de atención de los mexicanos hacia las disposiciones de la autoridad es una tradición, el gobierno a cargo de Mauricio Vila podrá privar de la libertad a quienes interfieran o se opongan al ejercicio de las funciones de la autoridad sanitaria o se nieguen a cumplir las disposiciones gubernamentales, provocando con ello un peligro a la salud. Hay mandatarios para quienes la pandemia es una prioridad y meten dobles ganas al asunto.

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México en la hora cero: #QuédateEnCasa

Salvador García Soto en su columna Serpientes y Escaleras, publicada en El Universal, indica que lo dicen las autoridades y lo confirman las experiencias en varios países: hemos llegado al momento en el que el aislamiento social, y su cumplimiento estricto por parte de las familias y los ciudadanos, es la última oportunidad que nos queda de evitar que México y los mexicanos vivamos una catástrofe sanitaria, humana y médica por el coronavirus.

El golpe de la pandemia, en contagios, víctimas y daños económicos, ya no lo podemos evitar, pero sí está en nuestras manos hacer que ese golpe no sea tan duro, reduciendo el número de casos de contagio y salvando así a nuestro sistema de salud del colapso.

El tono de alarma, casi angustiado, con el que el subsecretario Hugo López-Gatell repitió el sábado, hasta en tres ocasiones, que nos quedemos en casa, ilustra el momento clave que vivimos. Lo que el encargado nacional de la estrategia contra el coronavirus quería transmitir es que si no entendemos y no colaboramos como sociedad podríamos caer en una crisis de salud que rebase las capacidades humanas, hospitalarias y de recursos. Algo como lo que le pasó a Italia y España, pero multiplicado por tres por el tamaño de nuestro país.

La analogía parece absurda, pero para entender lo que López-Gatell quiso decir en su mensaje, estamos en esa escena que siempre se repite en cualquier película de terror cuando la joven que huye despavorida del monstruo o del asesino serial y se encuentra con una bifurcación del camino. En el cine de horror la joven siempre tomará el camino donde le espera el asesino-monstruo que encarna todos sus miedos e irremediablemente morirá.

La pregunta es ¿qué haremos los mexicanos ante esa disyuntiva? ¿Iremos por el camino donde nos espera lo peor o tomaremos el camino que nos puede salvar no de la crisis, pero sí del colapso? Lo dijo también el mismo López-Gatell: hoy podemos aminorar el tamaño de la pandemia mundial en México, pero no evitaremos sus estragos.

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Primera vez en la historia

La columna Pepe Grillo, publicada en La Crónica de Hoy, señala que en INE entró en suspensión de plazos.

Sobre las elecciones locales en Hidalgo y Coahuila, agendadas para junio, Lorenzo Córdova, presidente consejero del INE, dijo que ha estado en comunicación personal con dirigentes partidistas, gobernadores y organismos locales electorales para tomar la mejor decisión.

La pregunta es: ¿Cuándo podrán efectuarse sin generar un problema político?

No han podido llevarse a cabo ni las acciones de proselitismo ni la capacitación de funcionarios de casilla. El calendario original ya no es útil.

Será la primera vez en la historia del instituto en que se suspenden unos comicios.

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La columna Trascendió, publicada en Milenio, indica que fundación PepsiCo anunciará hoy una donación de 6.5 millones de dólares para Latinoamérica, de los cuales México recibirá 5 mdd, que serán destinados a la alimentación adecuada de niños y familias de escasos recursos durante la fase crítica de la pandemia de coronavirus. Lo anterior fue posible tras una alianza con Save the Children y Un Kilo de Ayuda.

Que la SRE, a cargo de Marcelo Ebrard, ha facilitado el regreso de 44 mexicanos desde Venezuela, donde hay más de 100 contagios de coronavirus, en momentos en que 11 senadores demócratas de EU solicitaron al presidente Donald Trump el cese de sanciones económicas impuestas al país gobernado por Nicolás Maduro con el fin de permitir la llegada de ayuda humanitaria en una modalidad de intercambio de petróleo por alimentos y medicinas, pero sin restricción ni penalizaciones.

Que en la CNDH se acumulan las quejas por violaciones a derechos humanos, pero de su propia plantilla. Sin importar edad ni padecimientos como diabetes o asma, funcionarios de distintas áreas de ese organismo son obligados a trabajar y ya se tiene reporte de al menos tres casos sospechosos de covid-19 entre personal de la segunda, cuarta y quinta visitadurías.

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Por el bien de todos, quedémonos en casa

Ricardo Raphael en su columna Política Zoom, publicada en El Universal, señala que probablemente el día de hoy México rebasará los mil casos de contagio por Covid-19. Se fractura el muro que antes sometía al virus para que se reprodujera lentamente. De ahora en adelante la epidemia intentará acelerar su desarrollo. Así lo afirman nuestros científicos: el sábado pasado la autoridad sanitaria elevó el tono de alerta y ordenó a la población que se recluya durante el próximo mes.

Los riesgos de la desobediencia son altos. Si no hiciésemos nada, cada persona infectada tendría, en promedio, capacidad de transmitir el coronavirus a tres individuos por día. En estos tiempos graves no es amarillismo hacer matemática: la negación de la realidad podría arrojar 30 mil casos de contagio en unas cuantas semanas.

Hugo López-Gatell, vocero de la Federación en esta crisis sanitaria, ha repetido sin cansarse que no hay poder humano capaz de detener la epidemia, pero sí podemos administrarla para que las personas que vayan a requerir cuidados intensivos no aplasten las capacidades médicas y hospitalarias del país.

Si no se respeta la instrucción de los científicos –si las personas no nos aislamos– el actual estado de salud de México profetizaría una tragedia de proporciones incalculables. Obesidad, hipertensión y diabetes son los argumentos que deben tenerse en mente para comprender nuestra muy particular realidad.

A diferencia de otras naciones, el aguijón del coronavirus no solo está lastimando a las poblaciones adultas mayores; la media de edad entre sus víctimas mexicanas ronda los 41 años. Esto se debe a que, muy peligrosamente, exhibimos –en simultáneo o por separado– los tres padecimientos citados.

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