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Padres de universitarios colombianos asesinados en Puebla exigen justicia. Foto: Especial

Los padres de Ximena Quijano Hernández y José Antonio Parada Fonseca “Coti”, universitarios de Colombia asesinados en Huejotzingo, llamaron a la sociedad poblana a exigir justicia por los estudiantes cuyo único sueño “era ser los mejores médicos”.

En conferencia de prensa tras una misa realizada en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), a donde los alumnos llegaron de intercambio, Jorge Enrique Quijano Palacios, acompañado de su esposa Sonia Hernández Barreto, contó que su hija conoció a “Coti” desde el primer semestre en la Fundación Universitaria Sanitas.

Luego, dijo, decidieron hacer su internado en Puebla, a donde llegaron en agosto del año pasado y donde, hasta el domingo, “fueron los chicos más felices”.

El señor describió a Ximena como una “loca sonriente”; la llamaba así porque para él “la medicina es para locos” al cursar una carera que su hija –afirmó—amaba, pues no le importaban los turnos de 36 horas.

Salvaron vidas, porque nos contaban lo que hacían a diario, incluso a los de delincuentes porque los médicos tienen que atender a todos, no preguntan si eres o no delincuente (…) entonces, ¿por qué vienen estos bellacos y me les quitan la vida?”, lanzó.

Incluso, contó que Ximena había decidido seguir estudiante en el país, particularmente en Puebla con una especialización. Con la voz quebrada, recordó: “Me decía, ‘papi, yo amo a México’, y México me la quitó”.

“No hay palabras, he llorado mucho y lo que me falta”, mencionó a la vez que pidió a la gente unirse “fuertemente” para gritárselo al mundo”, pues resaltó que es la corrupción en los países la hace que la impunidad exista y “esté de moda”.

A «Coti», el viaje lo hizo madurar

Posteriormente, tomó el micrófono Angélica Leonor Cerpa, quien al lado de su pareja José Antonio Parada Fonseca, resaltó que a su único hijo le gustaba que lo llamaran “Coti”.

El también estudiante de Medicina, relató, vino a Puebla con ilusión compartida por sus padres, quienes pensaban que con visitar en otro país se haría más maduro y dejaría de depender tanto de su mamá. Y lo consiguieron.

Creció mucho, en diciembre fue a Colombia y lo vimos maduro, cambiado. Eso, pensamos, fue porque salió (de Colombia). Nada, no sabemos qué haremos, pero queremos dar gracias a medios porque gracias a ustedes no quedará impune”.

Consideró que “si tocó sacrificar la vida de dos personas que uno dice: qué tenían que ver con México, bueno, no sabemos por qué Dios hace cosas. Estaremos pendientes de las noticias desde allá”.

Cabe mencionar que el otro estudiante asesinado es Francisco Javier, originario de Veracruz que estudiaba en la BUAP, mientras que José Manuel, el conductor de Uber nació en Puebla, tenía una hija de 7 años. Los cuerpos de los cuatro fueron hallados el lunes en la mañana en la junta auxiliar Santa Ana Xalmimilulco, Huejotzingo.