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Cambios en la organización del PRI y diputada morenista acusa hostigamiento

Trascendidos del santo infierno priísta

Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, señala que a mediados de octubre, una vez que José Antonio López Malo Capellini, deje la Secretaría de Finanzas y Administración del Comité Directivo Estatal del PRI, se darán en cascada una serie de cambios en esta organización partidista.

Los cambios no incluirán a la secretaria general Isabel Merlo Talavera, pero sí a otras secretarías importantes como la de Organización a cargo de Gerardo Mejía Ramírez, la de Gestión Social que encabeza Juan Carlos Santiago Pimentel y la de Operación Política cuyo titular es Felipe David Espinoza Rodríguez.

Entre quienes se integrarán al Comité Directivo Estatal del PRI anote el nombre de Omar Luna Soriano, quien posiblemente ocupe la Secretaría de Organización o la Secretaría de Operación Política.

***

¿Sabía usted que algunos priístas de Puebla de alto nivel, entre ellos un ex gobernador y un ex dirigente estatal han gestionado copias de las actas de escrutinio de la elección de gobernador, para ayudar a Morena y a su ex candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta, a documentar la existencia de un supuesto fraude electoral?

Del asunto tiene pleno conocimiento el ex candidato de este partido a la gubernatura, Enrique Doger Guerrero, y el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Javier Casique Zárate, que han optado resguardar esa documentación como si se tratara de un valioso pero secretísimo tesoro.

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CEDH, defiende ¿ciudadanos o delincuentes?

Enrique Núñez en su columna Contracara, publicada en Intolerancia Diario, indica que grave, muy grave y hasta sospechoso resulta el actuar actual de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que preside Adolfo López Badillo, desde que Rafael Moreno Valle lo colocó en ese organismo.

Aunque la comisión que se debe preocupar por vigilar los Derechos Humanos de los poblanos e incluso cuenta con las facultades necesarias para iniciar de oficio las investigaciones ante la presunción de violaciones a las garantías, lo cierto es que el trabajo de López Badillo ha sido bastante deficiente en los últimos años.

La dependencia fue omisa, por decir lo menos, en los agravios cometidos por el estado en el violento desalojo de Chalchihuapan en julio de 2014, mismo que cobró vidas. ¿Dónde estuvo la dependencia en los casos en que se aplicó la llamada #LeyBala durante el sexenio de Rafael, como Chignahuapan o Tehuacán?

Pero de la noche a la mañana, sus prioridades cambiaron. Este miércoles, la CEDH envió un boletín de prensa en el cual informó que: “Se inició de oficio la queja en el expediente 5839/2018”, ahondó que el pasado martes 2 de octubre se entrevistaron con “personas presuntamente agredidas” en Palmarito y agregó: “Se comunica que se les ofreció apoyo victimológico, el cual consiste en atención médica, psicológica y asesoría jurídica. Es preciso señalar que la autoridad involucrada en los hechos pertenece al ámbito federal, por lo que dicha queja será remitida a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)”.

En resumen, Adolfo López decidió que ahora sí hay que procurar los derechos humanos de personas que están en la mira de la justicia. Hay que recordar que los pobladores que se apostaron para cerrar la autopista y expulsar al ejército fueron incitados, por el edil electo de Quecholac, José Alejandro Martínez Fuentes, hermano de Antonio Martínez Fuentes, “El Toñín”, líder huachicolero en esa región.

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Presidente del TSJ desata hostigamiento laboral contra diputada suplente de Morena

Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, señala que parece que el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Héctor Sánchez Sánchez, ha buscado ponerse a tono del odio morenovallista hacia Morena, pues una vez que pasó la elección del 1 de julio y esa fuerza política puso contra las cuerdas –mediante un litigio electoral– el supuesto triunfo de la panista Martha Erika Alonso Hidalgo, hacía el interior del Poder Judicial de Puebla se desató una campaña de hostigamiento laboral contra Carolina Gaspar Ramírez, quien ha laborado más de 10 años en el TSJ y es actualmente diputada federal suplente del Partido Movimiento de Regeneración Nacional.

Carolina Gaspar ingresó a la Secretaría Adjunta del TSJ cuando el presidente del mismo era Guillermo Pacheco Pulido. En la última década, esta mujer desempeñó labores del área de prensa, entre los que destacaba fungir como editora de la revista El Observador Judicial, una publicación dependiente de ese poder público.

Gaspar Ramírez se desempeñó –a lo largo de la última década– en su trabajo sin ningún contratiempo. Ella pidió licencia temporal para poder fungir como candidata a diputada federal suplente por el distrito 14, con cabecera en Acatlán de Osorio, en donde ganó la elección junto con la aspirante propietaria, Nelly Maceda Carrera.

Sin embargo, a dos días de regresar de la licencia que gozaba, se encontró con el oficio DRH/541/2018, firmado por Juan Carlos Sandoval Ruiz, el director de Recursos Humanos del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial, en el cual le comunica lo siguiente:

“…me permito comunicarle que por instrucciones superiores y por ser necesario para la mejor administración de justicia, a partir del 1 de octubre de 2018, surte efectos su reincorporación y se le adscribe al Juzgado de Oralidad de la Región Judicial Centro Poniente Sede San Andrés Cholula, en las funciones de Encargada de Actas” (sic).

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¿Protestar es igual a vandalizar?

Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada en Diario Cambio, indica que ¿En qué momento comenzaron a ser sinónimos la protesta social y el vandalismo? No se sabe realmente, pero en la última semana en Puebla ha sido pródiga para atestiguar cómo la lucha social por ciertas causas —legítimas o no— se ha convertido en pretexto para lastimar derechos de terceros. Derechos, por cierto, tan legítimos como las causas que han provocado la movilización de esos colectivos.

Todo comenzó con la marcha proaborto de la semana pasada, cuando de un contingente de 200 mujeres que salieron a las calles a protestar para que deje de ser delito y pueda regularse, se desprendió un grupúsculo que usaba trapos en forma de máscara y comenzaron a realizar grafitis en inmuebles privados, el Congreso local y las paredes del atrio de la Catedral poblana.

El Centro Histórico, catalogado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, fue blanco del odio incubado por las feministas radicales, bien llamadas ‘feminazis’, quienes festejaron las pintas bajo el argumento de que “las paredes se limpian, pero las muertas no vuelven” o alguna estupidez parecida. Tampoco faltó el sesudo activista que afirmó que todas las protestas sociales siempre se mueven en el margen de transgredir el orden social para conseguir sus objetivos.

Por supuesto, las feministas radicales salieron muy malparadas de esa agresión al patrimonio privado de decenas de poblanos, que puede o no estar de acuerdo con el aborto, pero que no tiene por qué sufrir una agresión en su patrimonio. Atacaron el patrimonio público, privado e histórico. La acción fue festinada incluso por mujeres de probada inteligencia como Edurne Ochoa y Norma Estela Pimentel como forma de demostrar que el radicalismo es un virus que puede afectar a cualquiera.

Por supuesto, los medios de comunicación dimos cobertura a esos ataques vandálicos, lo cual llevó a las feministas radicales a decir que los periodistas criminalizábamos “la protesta social”, lo que en el diccionario español-chairo/chairo-español se traduce como “no avalan que saquemos nuestro resentimiento social chingando a los demás”.

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El Estilo Personal de Gobernar de AMLO

Mario Alberto Mejía en su columna La Quinta Columna, publicada en 24 Horas Puebla, señala que el poeta Antonio Cisneros la consideraba autora de textos, no escritora.

No obstante, Margo Glantz, hija de inmigrantes judíos ucranianos, es algo más que eso.

Es, de entrada, una especialista en las obras de Sor Juana Inés de la Cruz y Bernal Díaz del Castillo, además de ser una narradora hecha y derecha.

Desde tiempos inmemoriales, Margo Glantz ha sido una gran presencia en la literatura mexicana.

Su voz y su generosidad han sido árboles que dan sombra generosa.

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