Julieta Cerezo / Diario Cambio

La justicia mexicana tardó 30 años en iniciar una investigación por el probable encubrimiento de abuso sexual que cometió el sacerdote Nicolás Aguilar Martínez en Tehuacán, ya que la denuncia aceptada por la PGR contra el cardenal Norberto Rivera Carrera –la primera en contra de un cardenal en este país– acusa al máximo representante de El Vaticano en México de solapar a 15 clérigos pederastas.

Fuentes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) confirmaron a Diario CAMBIO que el expediente DF/05541/2017 contempla una acusación por omisiones de parte de Norberto Rivera en el escándalo de pederastia de Nicolás Aguilar, quien habría violado a más de 30 menores de edad cuando estaba adscrito a la diócesis de Tehuacán en los años ochenta.

El ‘castigo’ impuesto por la iglesia católica fue despojar a Nicolás Aguilar del sacerdocio, este medio le dio a conocer que desde Puebla la arquidiócesis entonces liderada por Rosendo Huesca, solicitó a El Vaticano sacar al padre pederasta de su organización.

Hace poco más de un mes los ex sacerdotes Alberto Athié y Jesús Romero Colín presentaron la referida denuncia en contra de Norberto Rivera, quien inmediatamente envió su renuncia al Papa Francisco. Pero la Arquidiócesis justificó que su dimisión correspondía a un protocolo porque el cardenal estaba en vísperas de su cumpleaños número 75, edad en la que los prelados pueden retirarse, tratando de acallar la investigación.

Desde 2005 CAMBIO denunció la omisión de justicia para las víctimas de Tehuacán. Documentó los testimonios de ‘Lucio’ (se ocultó su identidad), Eric Barragán y Joaquín Aguilar, quienes fueron ampliamente apoyados por la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés).

Caso Aguilar continúa arrastrando al cardenal

El caso de pederastia de Nicolás Aguilar arrastró al cardenal Norberto Rivera toda su carrera y aunque el sacerdote fue llamado a declarar a finales de los noventa, la denuncia de encubrimiento podría poner al todavía cardenal ante la justicia mexicana por vez primera.

El expediente de Nicolás Aguilar data casi desde su ordenación en Tehuacán. Alguna vez conocido como ‘el padre Nico’ –nadie volvió a referirse jamás así de él– fue consagrado como presbítero en la década de los setenta y al inicio de su carrera permaneció con bajo perfil, después fue designado como párroco de la iglesia de San Vicente Ferrer en la junta auxiliar de San Nicolás Tetitzintla en ese municipio.

Los años pasaron y entre 1983 y 1985 los rumores de abuso sexual de Nicolás Aguilar en contra de niños de la comunidad se sustentaron y derivaron en el estallido del segundo escándalo más grande de pederastia sacerdotal en México, únicamente detrás de los abusos del padre Marcial Maciel Degollado.

Pero el caso del ‘padre Nico’ no fue investigado ni perseguido en ese momento ya que Norberto Rivera determinó trasladarlo de Tehuacán y lo mandó a ejercer el sacerdocio a Los Ángeles (California) donde la historia se repitió y al menos 26 menores de edad fueron presas de Nicolás Aguilar. Nuevamente el sacerdote fue acogido por Norberto Rivera y regresó a México.

En 1997 Nicolás Aguilar fue llamado a declarar en Tehuacán y de ahí inició la extraña historia de su desaparición, aunque no volvió a ejercer el sacerdocio y aparentemente la iglesia se deslindó de él, fue declarado prófugo tanto por la justicia mexicana como por la estadounidense.

Cuando Nicolás Aguilar huye de las autoridades de Estados Unidos por las 26 denuncias en su contra, éste es colocado en una iglesia del Estado de México donde conoce a Joaquín Aguilar, el gran acusador de la complicidad y protección del clero al pederasta.

Desde salida de Lira de la CEM se conjuró renuncia de Rivera

La renuncia de Norberto Rivera, según explicaron las fuentes de la CEM, tuvo como antecedente la visita del Papa Francisco a México realizada en febrero del año pasado. Las reuniones de altos clérigos nacionales con el Sumo Pontífice argentino fueron más que protocolarias, pues también abarcaban la supervisión personal de Francisco en casos de pederastia, quien ha emprendido una presunta cruzada contra ese crimen en todo el mundo.

El Papa Francisco, según comentaron fuentes confiables, traía claro el caso de Nicolás Aguilar y habría apuntado ‘inconsistencias’ en el seguimiento de las acusaciones, por lo que habría sugerido que en caso de emprenderse algún tipo de denuncia por ese u otro caso de pederastia, debería de renunciar para que la iglesia mexicana, uno de los pilares más grandes del catolicismo en el mundo no quedara marcada como ha pasado con las arquidiócesis de Estados Unidos, Alemania y más recientemente, Australia.

En el caso de México desde casos grandes hasta más pequeños, fueron requeridos por el Papa y uno de los comisionados de esa tarea habría sido Eugenio Lira Rugarcía, actual obispo de Matamoros, una de las la diócesis más violentas del país.

De la salida de Lira Rugarcía de la CEM trascendieron los desencuentros con otros miembros de ese grupo que lo señalaron por protagonismo innecesario y desorganización en la visita del Papa pero, en realidad, también su ‘despido’ atendería a que Eugenio Lira no habría cumplido con la encomienda de reportar los casos de pederastia registrados en el sureste del país. La tarea no era nueva, supuestamente era un archivo que debió haber comenzado a registrar desde el momento más delicado de la era de Ratzinger.

Esa grave omisión y los constantes conflictos con sus compañeros de la CEM ocasionaron su salida de esa conferencia y es por ello que lo habrían regresado a Puebla.

Eugenio Lira, hasta antes de llegar a la CEM, fue uno de los operadores más importantes del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa quien es señalado como candidato potencial para sustituir a Norberto Rivera.

Justicia americana logró indemnizar a las víctimas de Nicolás Aguilar

Apenas hace tres años la Corte de Los Ángeles obligó a la Arquidiócesis de California a pagar una indemnización millonaria a las víctimas de Nicolás Aguilar.

Diario Cambio documentó que 13 millones de dólares fueron otorgados a las víctimas de Nicolás Aguilar en esa ciudad, donde únicamente estuvo nueve meses en 1987.

Es más, el caso del cura pederasta poblano se convirtió en la clave principal que organizaciones civiles llevaron a la ONU para exigir castigo a los delitos cometidos por sacerdotes en México de 1944 a 2013 y a las autoridades eclesiásticas del país y del Vaticano que los protegieron, declaró en su momento Joaquín Aguilar víctima del sacerdote y representante en México de la Red de Supervivientes de Abusos por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés).

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