La Profepa regresará a inspeccionar el relleno sanitario de Chiltepeque cuando haya condiciones climáticas distintas al del último recorrido del 3 de febrero, es decir, en temporada de lluvia. Esto para verificar la existencia de escurrimientos que los ciudadanos acusan.
Mediante un comunicado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) recordó que durante la inspección que realizaron en compañía de ciudadanos y activistas no detectaron escurrimientos o presencia de lixiviados en el relleno sanitario de Chiltepeque.
A pesar de que no se ha constatado que haya escurrimientos o presencia de lixiviados durante las visitas y recorridos, la Profepa continuará dando atención a esta instalación y atendiendo los señalamientos de la ciudadanía.
Agregaron que durante el recorrido también realizaron un sobrevuelo con dron para observar las áreas que señalaron los habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacan. Fue así que no observaron evidencia de desbordamientos del sistema de captación de lixiviados ni del drenaje pluvial.
Asimismo, a petición de los vecinos, personal de Profepa visitó un cuerpo de agua ubicado aproximadamente a 1.5 kilómetros del sitio. Nuevamente, tampoco encontraron indicios de contaminación atribuibles al relleno sanitario.
De acuerdo con la autoridad ambiental, el olor que se percibe en la zona corresponde al proceso natural de descomposición de residuos sólidos urbanos en este tipo de instalaciones.
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Explicaron que el relleno sanitario de Chiltepeque cuenta con cinco piletas de lixiviados en operación; todas tienen geomembrana y dique perimetral de contención.
Inspecciones de Profepa al relleno sanitario de Chiltepeque
La Profepa agregó que, en inspecciones previas en octubre de 2022 y enero de 2025, tampoco detectaron incumplimientos a la normativa ambiental. Por ello, los expedientes se concluyeron en ese momento sin sanción.
Estas también derivaron de denuncias ciudadanas relacionadas con presuntos escurrimientos y lixiviados hacia cañadas y cuerpos de agua cercanos. Sin embargo, enfatizaron que en ninguna de ellas constataron la existencia de descargas o derrames que afecten cuerpos de agua en la zona.
Y es que Danirel Keller y Daniela Melgarejo, documentaron desde 2023 la “catástrofe ambiental” que provoca el basurero “El Chiltepeque”, mediante recorridos y sobrevuelos en el cauce de lixiviados que se extiende 15 kilómetros.
Sin embargo, de acuerdo con los ambientalistas, durante el recorrido de la Profepa, la empresa RESA cubrió con una capa de arena los lixiviados que brotan del relleno sanitario.
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