Noelia Castillo Ramos recibirá la primera eutanasia en España por depresión este jueves 26 de marzo de 2026, tras dos años de iniciar el proceso judicial. La autorización se había atrasado por la intervención legal de su padre, quien estaba en contra.
Desde 2024, presentó el proceso judicial debido a que, tras un intento de suicidio por una violación múltiple, quedó parapléjica.
Tras ello, Noelia, de 25 años, inició un primer juicio para solicitar la eutanasia en España por una muerte digna y por el sufrimiento físico y psicológico constante.
Posteriormente, en agosto de 2025 tuvo una primera aprobación legal para la eutanasia. Sin embargo, un juzgado la detuvo, argumentando que no poseía la capacidad mental para tomar decisiones.
Tras dos años, Noelia consiguió la aprobación por El Tribunal de Estrasburgo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las afectaciones que causaban en su vida la paraplejia.
No obstante, la defensa legal de su padre, Gerónimo Castillo, afirmó que el hospital donde se realizará la eutanasia de Noelia presionó para adelantar la fecha. Para ello argumentaron que la condición de sus órganos estaba comprometida.
Noelia, tuvo una última entrevista, donde explicó que ninguno de su familia estaba a favor de su decisión. Sin embargo, su madre respetaba lo que ella decidiera.
Afirmó que buscaba una muerte digna “Lo tenía muy claro desde el principio” “Quiero irme en paz y dejar de sufrir” expresó.
Consideró que sus familiares no dimensionaban el dolor que ha sufrido por años, y que no deben poner la felicidad de ellos encima de la suya.
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Desde 2022 Noelia padece una discapacidad con el 74% de inmovilidad
En 2022, Noelia Castillo, sufrió una violación múltiple, la cual desemboco en una depresión severa, ansiedad y en varios intentos de suicidio.
Tras ello, en un intento de suicidio en 2022, al tratar de lanzarse de un quinto piso, recibió una grave lesión medular, la cual provocó una paraplejia completa de las piernas.
Consecuentemente ha tenido que vivir con una discapacidad del 74 por ciento de inmovilidad lo cual ocasionó la pérdida de su autonomía para necesidades básicas. Así como dolor crónico neuropático, incontinencia fecal, uso de sondas y tratamiento con fármacos permanente.
Finalmente, resultó en traumas psicológicos, depresión y la búsqueda de una muerte digna y un alto a su sufrimiento.




