El foro Cihuatlampa se inicia en el contexto del Día de las Madres con la finalidad de crear una reflexión que permitiera ver los desafíos de las mujeres en todos sus contextos. Sin embargo, el peso del 10 de mayo es enfocado a un proceso que limita el papel de las mujeres, ya que se enfoca en reconocer fundamentalmente ser madre y el peso que conllevan las actividades no visibles de trabajo en casa en el núcleo familiar.
A partir del segundo año del foro, se ejecuta en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y, con ello, cumplimos 10 años generando espacios de reflexividad, sabiendo que nuestra problemática social es un proceso lento. Durante este tiempo, hemos observado los cambios de enfoque de las mujeres.
Este año cambiamos el formato del foro, un círculo de reflexión con el objetivo de escuchar respuestas bajo preguntas básicas, siendo la violencia un acto sigiloso que marca no solo a quien recibe la falta, también a quien la genera y a los que forman parte de la réplica del patrón o los actos de violencia, es decir, aún no construimos las herramientas que permitan erradicar estas estructuras que siguen generándose. Los temas de reflexión para el círculo de mujeres fueron:
- Violación: qué hacer si en mi entorno hay una persona que ejerce este acto y herramientas para trabajar en situación de abuso.
- Furia contenida: qué hacer cuando no estoy siendo escuchada o no puedo expresar mi propia violencia y mi sensación de frustración.
- Miedos: origen de los sistemas que sostienen esta construcción
- Lugares seguros: cómo vamos a construir espacios seguros en nuestro sistema.
Los resultados del foro: nula participación de las mujeres. ¿Qué sucedió? ¿Qué pasó para que no llegaran a reflexionar sobre un suceso tan cotidiano y presente en la sociedad?
La madurez de la sociedad femenina
Con estos temas se observan varias situaciones: principalmente, que aún nos cuesta trabajo realizar círculos reflexivos; la participación de todas las invitadas, que fueron principalmente ponentes, y solo asistió una mujer, la Mtra. Claudia Aquino, y se logró hacer la reflexión:
- Las mujeres aún sienten vulnerabilidad porque vivimos en una sociedad que se vive en un sistema de supervivencia, prejuicios sociales y familiares.
Ahí está. Este foro nos permitió ser atrevidas al mostrar cuatro puntos que tenemos que ir tejiendo las mujeres y fortaleciendo. La respuesta de no participar es porque no tenemos herramientas. Entonces, durante 10 años hemos dado herramientas a varias mujeres, pero no es suficiente para que regresen a esos foros a retroalimentar sus avances. Eso quiere decir que todavía no logramos llegar a generar círculos de mujeres donde nos sostengamos unas con otras.
La reflexión de la maestra Claudia Aquino enfatiza que:
La propuesta del trabajo circular en la actualidad requirió de conciencia de los temas en cada mujer, así como una disposición a compartir, analizar y reflexionar acerca de temas donde muchas mujeres aún se sienten vulnerables.
La fragilidad emocional de muchas de ellas que aún no se siente seguras de expresar abiertamente, como es el término “violación”, en donde ya hay muchas leyes que defienden a las mujeres, pero no han resuelto el problema para disminuir los casos de violación. Por lo tanto, la ley no ha servido para disminuir los acosos ni las agresiones, es decir, sigue y se mantiene la furia contenida. Aunque es una manifestación no solamente de mujeres, sino general.
Por lo tanto, tampoco hace falta crear grupos de contención en donde no solamente se les dé las herramientas si no se da un seguimiento a los procesos individuales, es decir, las herramientas que da la Secretaría de la Mujer son escuetas. Falta seguimiento, el personal que llega no está capacitado y sus estrategias son insertas en la problemática. Su técnica de los apoyos psicológicos en el gobierno, por lo regular, tiene psicólogas no especializadas: la atención es “te escucho, te apoyo, te sugiero algunas técnicas y luego vete y haz lo que puedas como puedas y, si acaso, te vuelvo a ver”.
Muchas mujeres han expresado los miedos. Vivimos en una sociedad llena de miedos y todavía intimidada para seguir viviendo bajo el miedo, es decir, el mismo sistema sostiene y parece crear las actuaciones perfectas para generar un miedo, otro miedo y más miedo. Por lo tanto, las mujeres, en lugar de sentirse protegidas, se sienten vulnerables y difícilmente hablan de los temas de violencia. Sin embargo, hay que recalcar que las leyes están para poder resolver y lo que hace falta es llevar a cabo programas para ejecutar una acción. ¿Qué es detener a su agresor o violador? O que se haga un sistema que vaya erradicando esas conductas, que, por supuesto, eso es más difícil.
El ciclo del miedo es un circuito invadido por los estados de supervivencia. Por lo tanto, las mujeres no se sienten con la seguridad de compartir un miedo, crear espacios seguros desde la administración pública de contención, donde las mujeres aparentemente pueden sentirse seguras aún con los hijos, no es suficiente. Para que ella pueda salir, se necesita tiempo, seguimiento y continuidad en su proceso personal, pero ¿cómo se soluciona?
De todos esos miedos, de esa furia contenida, de este poder sanar esas violaciones y abusos sufridos, no se da tampoco una solución a la mujer. Uno de los procesos, que además es un autoaprendizaje de vida, es crear herramientas que sepan poner límites, aprender a conocer todas las sensaciones que se expresan en su cuerpo y, sobre todo, comprender sus mecanismos para generar sus espacios seguros en su entorno.
En definitiva, los procesos de acompañamiento a las mujeres no son un número más de estadística atendida. Deben ser seguimientos individuales y también colectivos, creando redes de contención.
La propuesta de este décimo foro fue, desde un punto emocional, intimidante para muchas mujeres el abrirse emocionalmente en sus miedos, en sus denuncias de abuso. Eso demuestra que las mujeres no están preparadas para atreverse a compartir.
Aunado a esto, entonces, podemos decir que las mujeres que denuncian en redes sociales, que se hacen visibles ante todas las situaciones que tenemos en el tema, siguen siendo pocas y que no llegan a tener gran alcance. Además, son señaladas porque se atreven precisamente a tocar la herida colectiva. Alguien que se atreve a decir “vamos a hablar de esto” puede tener respuestas diferentes. Puebla es una ciudad muy tradicional, pues son temas que no se hablan, no se dicen, no se comparten, se callan, se ocultan y se niegan.
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Los cambios y los paralelos
En este pequeño esbozo de lo que se vivió en el foro, estamos generando y siendo observadoras, desde varias aristas, de la marcha como principal vínculo de encuentro y espacio seguro para gritar la furia contenida. Los diversos foros, las opiniones de especialistas en redes sociales, las científicas escribiendo y analizando los fenómenos de las mujeres.
Todas, en nuestro conjunto, creamos diálogo social femenino. Hay temas en la vida real que se ejecutan una y otra vez. ¿Qué tenemos que hacer todas en conjunto? Seguir marchando y seguir haciendo foros, y también crear agendas que permitan ir avanzando cada una, en los momentos o huequitos que deje el sinfín de actividades que tenemos para sostener a los hijos y a la familia. Un nuevo camino es fortalecer y seguir creando precisamente estos tejidos femeninos.
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