En este mundo, nosotros, la humanidad, vamos creando y transformando un universo de comunicación, ya que es el lenguaje y habla lo que nos une, podemos observar que todo comunica, como: lenguaje corporal, lenguaje vocal, lenguaje social, lenguaje cibernético, lenguaje de símbolos, entre otros. Y esto nos da información que nos construye como seres senti-pensantes, sin embargo, no siempre tenemos claridad en los cambios en que se va transformando la humanidad, pero sí vemos que somos curiosos y tenemos un sistema que se recrea constantemente estimulado.
En esta columna pretendo iniciar con preguntas que seguramente no podrán contestar del todo, porque mi intención es invitar a los lectores a contribuir con sus respuestas, con la finalidad de fortalecer y crear un público lector, que además reflexione desde su contexto social, cultural, educativo y, por supuesto, de experiencia. Este ejercicio nos invita, como sociedad, a emitir nuestros pensamientos, juicios y expresiones, sin que estos sean un punto de crítica de forma personal. Crear espacios de discusión continua entre varios puntos de vista enriquece las diversas aristas en que la sociedad mira su propio mundo: invitando a generar espacios de tolerancia y expresión abierta con una finalidad, generar lectura-escucha (interna) activa y observar los sistemas de creencias; pues manos a la obra; comencemos este ejercicio participativo en la columna.
Interrogación
Haciendo hincapié en lo antes expuesto, es de vital importancia comenzar o iniciar esta serie de artículos con la pregunta inicial que a toda la sociedad nos genera un montón de desafíos, “la comunicación”. ¿Te has preguntado si lo que expresamos lo está entendiendo la otra persona? ¿Te has puesto a pensar en la interpretación de mensajes de texto o de audio por WhatsApp? Actualmente estamos viviendo un profundo problema de comunicación.
La individuación y los medios digitales expresan tanta información y de forma tan exprés, que el cerebro no alcanza a procesar y comprender los mensajes; la inmediatez de la información está generando no solo una interpretación poco certera, sino también el aceleramiento a responder de forma contigua sin madurar lo que cada uno de nosotros queremos o deberíamos interiorizar, reflexionar y crear un proceso interno que permita hablar desde lo que profundamente deseamos expresar sin miedo a ser juzgado o mal interpretado.
Haciendo consciente lo que no se habla
Crear criterio a lo largo de nuestra vida es una continua transformación de nuestro diálogo interno que además vamos nutriendo con lo que observamos en nuestro entorno; de esa forma elegimos y descartamos constantemente por propia convicción; ¿Libre albedrío o construcción social sistémica familiar? Nuestro principal núcleo de convivencia es sin duda la familia, recuerdas, ¿Cómo te educaron? De esta pregunta que te podrías responder en tu diálogo interno; es decir, ¿Cómo identifico mi propia comunicación?, ¿cómo me hablo?, ¿qué palabras ocupo?, ¿cómo me regaño?, ¿cómo me felicito? ¿Qué tan amable soy con mi persona?
Con base en este sin número de preguntas, casi siempre vemos al otro como referente de nosotros, lo que no nos gusta y lo que nos gusta, pero pocas veces realizamos la mirada interna, ¿será que el sistema nos quiere alejar de nuestra propia filosofía interna?
Con este breve inicio y con los cuestionamientos internos y externos, partamos a una aventura que nos permita, como sociedad, volver a ser observadores de nuestros pensamientos y de los pensamientos de los diversos núcleos sociales con los que estamos conviviendo. Una aventura más en este pasaje de la vida y fortalecer al libre pensador.
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