Obviando el valor histórico de Los Fuertes, este es un espacio público emblemático y entrañable para los habitantes de la ciudad de Puebla que debe ser seguro. Sin embargo, las modificaciones en los años del Morenovallismo que rozaron con su privatización, dejaron una herida difícil de sanar.

Las rejas que se instalaron prometiendo seguridad no fueron más que el inicio del distanciamiento físico entre este espacio y los habitantes. Del mismo modo, representa un modelo de seguridad en espacios públicos ya obsoleto, que fracasó al fracturar los usos que lo vinculan con la sociedad.

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Si bien, la instalación de cámaras y el aumento de elementos de vigilancia y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) son fundamentales para garantizar la paz, nada fortalece más la confianza en un espacio público que observar a más familias, mascotas, niños, parejas, padres y amigos ocupándolo.

Para lograr eso, es necesario aplicar un nuevo modelo de seguridad integral basado en el diseño urbano, la gestión del habitat y la integración social en Los Fuertes. Este puede, a la vez, ser amigable con la actividad turística que se busca incentivar.

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Los Fuertes, laboratorio para un nuevo modelo de seguridad

No hay mejor lugar que Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, dado el equipamiento cultural, natural y turístico con el que cuenta, donde establecer un laboratorio para un nuevo modelo de seguridad de espacios públicos.

En su momento, bajo el modelo capitalista del exgobernador Manuel Bartlett en su Plan Angelópolis de los años 90s, Los Fuertes, junto con Paseo San Francisco, se proyectó para ser un gran centro turístico-cultural de Puebla. Sin embargo, dado el desplazamiento y despojo que implicó el proyecto, este fracasó.

Algo similar sucedió con el proyecto neoliberal de Rafael Moreno Valle al intentar consolidar su privatización y saqueo con megaobras plagadas de corrupción. El Teleférico y la violencia simbólica sobre los barrios y colonias circundantes son lo que quedan de sus aspiraciones presidenciales fallidas.

En cambio, hoy tenemos la oportunidad de ver en este espacio la materialización de un modelo distinto, bajo los principios del humanismo mexicano. Además de las cámaras y los policías, Los Fuertes necesitan iluminación, más árboles y áreas verdes que incentiven la percepción de seguridad.

Pero, principalemente, urge su integración con las colonias circundantes para que sus habitantes sean los primeros en proteger Los Fuertes.