Para que un país asegure su devenir requiere centrar sus esfuerzos en el sector secundario, con el fin de transformar la materia prima en productos con valor agregado combinando los proyectos de desarrollo nacional con el cuidado ambiental. Este proceso se lleva a cabo a través de la inversión privada (ya sea a pequeña o gran escala), cooperativas o empresas estratégicas del Estado.
En México, los Polos de Desarrollo Económico del Bienestar buscan promover esa transformación. Cualquier proceso productivo o de transformación supone unimpacto ambiental por el uso de la maquinaria y de recursos naturales, como el agua.
Ahora la pregunta es: ¿será posible conciliar esos proyectos productivos con el cuidado del medio ambiente? Yo creo que sí. Se deben promover los procesos de transformación para tener productos de cualquier tipo con valor agregado, que a su vez se reflejará en el desarrollo social y económico de la población.
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El desarrollo nacional no es una carta abierta para que empresarios o gobiernos emprendan proyectos contaminantes o leoninos. El Estado, como ente regulador, debe supervisar que todo proyecto sea sustentable, es decir, que priorice el respeto a los derechos ambientales, así como laborales. Hay que recordar que si el proyecto ocupa la mejor tecnología disponible, evitará en gran medida la contaminación.
Por otra parte, las autoridades deben socializar con la ciudadanía, previo a su instalación, los beneficios de los proyectos. Asimismo, es su tarea vigilar que los mismos cumplan con los lineamientos que se prometieron. Siempre debe haber un diálogo sin admitir la cerrazón de alguna de las partes.
¿Cómo lograr proyectos de desarrollo incluyentes y con el menor impacto ambiental posible?
De entrada, las autoridades deben mostrar con sensibilidad que los proyectos valen la pena. Ello conlleva superar las viejas prácticas de la burocracia acomodaticia, que solo trabaja desde su escritorio e ir a territorio, paradigma iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador yahora continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
También, deberán propiciarse espacios donde los ciudadanos puedan hablar de manera honesta de propuestas para enriquecer cualquier iniciativa. Solo realizando estos diálogos se logrará un reconocimiento de las comunidades y de sus necesidades. La ciudadanía debe participar en los diálogos de manera informada, genuina y abierta y el gobierno debe garantizar ello.
El papel de los medios de comunicación es darles espacio a todas las voces para contribuir al diálogo, apegándose a la ética.
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Dos casos de Puebla: el Parque de Economía Circular y el cablebús
La socialización de los proyectos del Parque de Economía Circular y del cablebús, así como la escucha de las mejoras de la ciudadanía, es fundamental.
Durante su gira en Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum mostró apertura al dialogar con pobladores de San José Chiapa que mostraban oposición a la propuesta de Parque de Economía Circular el pasado 11 de abril. Ello, debe ser replicado por las autoridades poblanas.
Por décadas, el gobierno de Puebla no solía consensuar ni consultar con la ciudadanía los proyectos que emprendía, pero percibo que el gobernador Alejandro Armenta está tratando de cambiar esta situación; a pesar de esto, aún lidia con la inercia burocrática, de manera que tiene un camino muy largo por recorrer, porque esta forma tradicional de hacer política ya no puede seguir en este siglo XXI.
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Posdata:
¿Por qué hay grupos que insisten en quitar de la dirigencia nacional de Morena a Luisa María Alcalde? Estas voces podrían estar dedicadas más a la grilla que al trabajo político real.
Las alianzas o no entre Morena, el PVEM y el PT para las elecciones de 17 gubernaturas en 2027 podrían depender más de los acuerdos estatales que de los nacionales. Aunque también a nivel nacional se puede incidir en ello.
Morena garantizará su triunfo si sus gobiernos –iniciando por el federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y siguiendo con los estatales y municipales– dan resultados a la ciudadanía. Aunque también hay que decir que las llamadas bases de Morena no están tan activas como cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de la República y ese es el reto del partido, pero definitivamente es un tema para el cual se requiere una adecuada estrategia que la misma Luisa María Alcalde podría operar.
También, se habla de que podría llegar Citlali Hernández a la dirigencia nacional de Morena, quien es fundadora del partido, al igual que Luisa María Alcalde, y también ha hecho un gran trabajo como actual secretaria de Mujeres. Hay que recordar que el tema no es cambiar la dirigencia nada más, sino ir haciendo cambios paulatinos para lograr que el partido se fortalezca con militantes activos y participativos en la vida pública del país. Tal vez, ahí le falta a Luisa María Alcalde, pero tampoco trabajó en ello el líder nacional pasado, Mario Delgado. Ese es el reto.





