Académicos de la BUAP pidieron al Ayuntamiento de Puebla superar las medidas superficiales conocidas como “fachadismo” y. en cambio, realizar políticas públicas encaminadas a la investigación y atención de la habitabilidad en el centro histórico de Puebla.

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Así lo manifestaron en el conversatorio “Centro Histórico: Planificación y Gestión para su Conservación Integral”, organizada por el Instituto Municipal de Planeación (Implan) y la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural, los académicos Carlos Montero Pantoja, Adriana Hernández Sánchez, Christian de la Torre Sánchez y Yatzel Roldán López.

En el evento, la doctora y coordinadora de la licenciatura en arquitectura de la BUAP, Adriana Hernández, expuso que, la atención de las autoridades no debe restringirse a atender las calles turísticas del centro de Puebla ni a acciones que solo se enfoquen a pintar las fachadas de las viviendas o edificios centrales.

Estadios seguros

Explicó que, debido a la diversidad de condiciones en que las personas habitan el centro histórico, las problemáticas que enfrentan son más profundas. Como ejemplo, expuso que no existen políticas públicas de atención a las vecindades pese a que en los barrios aún hay una gran cantidad de personas que las habitan.

La investigadora resaltó que en estas zonas periféricas del centro de Puebla existen viviendas en ruinas y, algunas ya en riesgo de derrumbe en donde al interior aún viven personas debido a que, por su precio o su cercanía con las fuentes de empleo, no tienen otra opción.

Sin embargo, también en los barrios hay zonas en donde los niños aun pueden jugar en la calle, mantienen sus tradiciones y conservan las practicas culturales que persisten desde el siglo pasado. El problema, advirtió, es que las dinámicas del turismo no lleguen a ellos, como sucede en el barrio de Santiago, y terminen por desplazar a los habitantes.

Académicos piden atender a habitantes del centro de Puebla

Por su parte, Carlos Montero Pantoja, investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, subrayó que lo importante del centro histórico de Puebla es la habitabilidad. Y es que, señaló, se construyen las viviendas, servicios, o espacios urbanos sin tomar en cuenta a los habitantes del centro de Puebla y las necesidades que tienen.

Expuso, se debe superar el paradigma de la “planeacióny avanzar en la “gestión” debido a que la ciudad ya está planeada y existen muchas normativas sobre ello. En cambio, acotó, se deben aplicar las normativas que ya existen y, en su caso, recuperar algunas, pero, además, involucrar a los habitantes, organizaciones y académicos en la gestión del centro histórico.

En ese sentido, Christian de la Torre señaló que la situación actual llevó a los habitantes a tener que defender su derecho a caminar el centro histórico de Puebla. Esto, debido a la priorización que se hace del automóvil cuando este derecho debería ser fundamental por su importancia para la habitabilidad.

“Lamentablemente ahora tenemos que crear estrategias de resistencia o tenemos que crear políticas publicas para que los habitantes podamos salir a caminar y tener espacios para convivir”

Habitantes como los adultos mayores, los niños, personas con problemas de salud, trabajadores que no tienen otra posibilidad para distraerse, personas con perros, entre otros, cada vez cuentan menos con esa posibilidad, expuso el arquitecto.

Coincidió en que estas situaciones se presentan porque no se toman en cuenta las necesidades de los habitantes ni sus características. De acuerdo con el investigador, incluso las configuraciones familiares actuales demandan modificar la forma en que los gobiernos realizan acciones en el centro histórico, sin embargo, tampoco existe un diagnóstico de ello.

“Debemos los habitantes imaginar como queremos nuestros espacios públicos, la movilidad, para que puedan ser accesibles para toda la diversidad de los habitantes del centro de Puebla”.

Por su parte, Adriana Hernández, aseguró que no es cierto que ya no existan habitantes en el centro histórico; en cambio, estos habitantes son diversos. Se desconocen sus condiciones de habitabilidad y, además, sus dinámicas van cambiando en cuanto a la forma de las viviendas, número de habitantes en cada una, edades, servicios a los que acceden, etc.

“No es solamente construir nueva vivienda sino atender primero todas estas situaciones y ver cómo podemos mejorar estas viviendas. Con ello, realmente podrá existir una mejora para el centro histórico de Puebla”

Piden aplicar normatividad para espacios verdes

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Carlos Montero Pantoja expuso que la expansión de la mancha urbana de Puebla está llegando ya a otros municipios, pero a costa del suelo agrícola y forestal. Situación que, explicó, genera problemas como el agotamiento del agua, por un lado, pero también de inundaciones debido a que se cubren con asfalto los suelos que antes funcionaban para la filtración o escurrimiento del agua.

Por ello, consideró necesario hacer un diagnostico real de los espacios verdes que aún existen en la ciudad para, posterior a ello, trabajar en aumentarlas. Propuso, además, retomar las normativas de construcción para que las inmobiliarias cumplan con la cesión de espacios verdes.

Comida de calle, resistencia ante gentrificación

La especialista en patrimonio alimentario, Yatzel Roldán, explicó que, desde los inicios de la ciudad, en la plaza principal ya se vendía comida. Con el paso de los años y conformación de lo que hoy conocemos como calle, eso se convirtió en “comida de calle”.

Sin embargo, así como este fenómeno cultural existe históricamente, también su oposición, regulación y conflicto, especialmente con los gobiernos. Explico que la comida de calle es parte fundamental de la diversidad cultural de Puebla pues es clave en la riqueza gastronómica de Puebla y ocupa un lugar especial en la vida cotidiana y memoria de los poblanos.

De ese modo, subrayó, la comida de calle es un ejemplo de lo que sucede en materia de habitabilidad del centro de Puebla, ya que su disponibilidad indica si aún existen o no habitantes y su acceso a la comida, servicios y otros derechos.

Los riesgos que existen para él son la “gourmetización” que, explicó Yatzel Roldán, es sacar la comida de calle de su contexto para venderlo como producto turístico. Ante ello, una forma de resistencia de los habitantes en contra de la gentrificación es continuar buscando su comida de calle favorita porque con ello mantiene viva la ciudad, explicó.

Esta es la ciudad que tenemos pero no sabemos si en algún momento será solo una fachada y dejaran de ser habitada por aquellos que fueron sus habitantes originales y legatarios de esta ciudad.

M.H.C.

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