Sólo dos días duró la apertura por parte de Estados Unidos (EU) al ganado mexicano en la frontera, puesto que se dio un brote de gusano barrenador y por segunda ocasión volvió a cerrarla. Acusó que el gobierno federal no dio la información completa y veraz.

La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, ordenó nuevamente el cierre de la frontera sur al ganado mexicano tras detectarse un caso más de gusano barrenador en Ixhuatlán de Madero, Veracruz. El brote ocurrió a menos de dos meses de los casos anteriores registrados en el mismo estado y en el norte de Oaxaca.

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A través de su cuenta oficial de X, Rollins justificó la medida con el argumento de que “prometimos estar alerta, y tras detectar este nuevo caso de gusano barrenador pausaremos la reapertura de puertos prevista para continuar con la cuarentena y combatir esta plaga mortal en México”.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) notificó la aparición de la plaga a unos 257 kilómetros al norte de la actual red de dispersión de moscas estériles, utilizada como medida de control biológico, y a 600 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

Estadios seguros

Según el USDA, la decisión de frenar nuevamente la importación de ganado mexicano se tomó debido a la falta de garantías sanitarias suficientes en los estados afectados. Además, el organismo anunció que continuará con inspecciones en territorio mexicano para verificar que el gobierno federal implemente los protocolos adecuados para contener la propagación del gusano barrenador.

EU cierra frontera por segunda ocasión tras brote de gusano barrenador

La medida de cierre ocurre apenas días después de que la misma Brooke Rollins anunciara el pasado 30 de junio la reapertura gradual de la frontera a partir del 7 de julio, comenzando por el puerto de Douglas, Arizona. El calendario contemplaba posteriormente abrir los cruces de Columbus y Santa Teresa, en Nuevo México; así como Del Río y Laredo, en Texas, durante julio, agosto y septiembre.

El gobierno estadounidense había autorizado la importación únicamente de bovinos y bisontes provenientes de Sonora y Chihuahua o de aquellos que cumplieran con protocolos sanitarios especiales. Coahuila y Nuevo León debían adoptar las mismas condiciones para participar en las exportaciones por los puertos texanos.