Pobladores de San Andrés Tzicuilan, en Cuetzalan, acusaron al párroco Humberto Victoria Martínez de “privatizar” la calle Lucio Blanco, que conecta con la iglesia de San Andrés Apóstol, pues coloco un zaguán que impide el paso; piden a INAH intervenir y la remoción del padre.
En entrevista con Ángulo 7, comentaron que este caso tiene sus antecedentes desde febrero del 2024 cuando intentó hacer una excavación en el piso de piedra, que, si bien no es parte de la iglesia, si es uno de los principales caminos para su acceso.
Y es que la Iglesia de San Andrés Apóstol está considerada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como monumento histórico y una construcción protegida por La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas en México.
Derivado de esto, el INAH colocó sellos de clausura para suspender la obra con el argumento de que se violaba el derecho del acceso al patrimonio cultural e histórico.
No obstante, el párroco de Tzicuilan, a principios de julio de este año, reanudó los trabajos que consistieron en zapatas para sostener las columnas de varilla y concreto, de 50 centímetros de diámetro cada una, como soporte estructural para colocar un zaguán.

Párroco de Tzicuilan privatiza calle
Los pobladores señalaron que dicha estructura en la calle Lucio Blanco obstaculiza el libre tránsito en un paso establecido desde hace más de 100 años y que el único motivo de hacerlo es por “una imposición caprichosa desbordada de ignorancia por parte del párroco”.
Explicaron que esta vialidad mide alrededor de 500 metros e inicia donde está el panteón, pero conecta con las calles Lázaro Cárdenas, llega a un costado de la iglesia y topa con la calle Chancal, pero “quiso sentirse dueño privatizando el paso”.
Agregaron que, quienes suelen transitar por esta calle, deben cruzar la puerta que tiene el zaguán, pero solo si no tienen llave, sin embargo, los vehículos o motociclistas no pueden hacerlo porque las dos hojas de dicha estructura están con candado.
No solo es el acceso a la iglesia lo que bloqueó que es vía pública, sino que por ahí pasa la gran mayoría de la gente a la clínica de salud, la escuela, a la plaza, para ir a trabajar o comprar sus cosas, ahora, si alguien quiere ir al panteón a dejar a su muertito ya no lo puede hacer y tienen que darle la vuelta.
No respeta historia de la comunidad
Indicaron que la iglesia tiene cuatro contrafuertes en forma de arco, con la intención de que no obstruya el paso de procesiones, ni de las danzas ni personas, los cuales tiene muchos años, pero al párroco no le importó e impidió el tránsito poniendo en riesgo la historia e identidad ancestral.
Por lo anterior, los pobladores acudieron con el edil auxiliar de Tzicuilan, Enrique Salvador para que “ejerza su autoridad” y le pida al párroco que desmonte la estructura, sin embargo, respondió que el párroco tiene jerarquía, por lo que le va a pedir “que lo reciba” para que puedan hablar sobre dicho tema.
Recriminaron que el edil auxiliar no ejerce la facultad que tiene y deje al párroco hacer su voluntad, lo que ha generado la inconformidad de muchos pobladores.
De igual forma, solicitaron al ayuntamiento de Cuetzalan, que encabeza Óscar Paula Cruz, que tome cartas en este asunto, sin que hasta el momento se tenga una respuesta.
Por dicha situación, presentaron un oficio en el INAH al ser la autoridad federal que colocó los sellos de suspensión el año pasado, para solicitar que intervenga, por lo que esperan que en los siguientes días haya algún avance. Asentaron en el oficio que el presbítero debe demoler y reparar el daño.
Ha violentado usos y costumbres
Aunado a lo anterior, acusaron que el párroco ha violentado sus usos y costumbres de Tzicuilan, como pueblo indígena, pues prohibió las actividades que se hacen en jueves santo como la última cena y la aprehensión de Jesús. Además, prohibió las danzas porque, señala, “llegan todos sudados”.
Incluso se ha dirigido de forma despectiva hacia los pobladores por la forma en que se visten para bailar, sobre todo con la danza de Los Santiagos, que es un ritual de guerra. En ese sentido, no permitió que se presentarán en el atrio de la iglesia durante la fiesta patronal.
También ha cambiado el sentido y rutas de las procesiones, además de prohibir tocar las campanas por rosarios o celebraciones pequeñas, porque no quiere ruido, a pesar de que es costumbre hacerlo para avisar a la gente del rosario o catecismo
En San Andrés Tzicuilan estamos molestos, porque la presencia párroco Humberto Victoria Martínez ha sido nociva para la comunidad, solicitamos la pronta intervención del INAH, para la preservación del monumento histórico y la Arquidiócesis de Puebla para la remoción del sacerdote.
Te puede interesar:





