Dulce Pinzón ha transformado la fotografía en una ventana hacia historias humanas que rara vez se cuentan. Su serie “Superhéroes migrantes” pone en primer plano la fuerza, la resiliencia y la esperanza de quienes dejan su tierra en busca de nuevas oportunidades.
Más allá de la cámara, Pinzón es madre, gestora cultural y exploradora de múltiples formas de expresión. Su trabajo combina narrativa visual, emociones y un compromiso profundo con la sociedad, transformando cada proyecto en un puente entre arte y vida.
Su fascinación por la fotografía surge de la necesidad natural de narrar historias. “No me considero solo fotógrafa, soy artista visual y la cámara es una de las herramientas que uso para expresarme. También me apasiona la puesta en escena, cocinar, hacer perfumes y documentar momentos de la vida cotidiana”, explica Dulce Pinzón.
La serie de los “Superhéroes migrantes” nace de su propia experiencia como migrante. Pinzón buscó mostrar una perspectiva distinta: héroes anónimos que construyen nuevas vidas con esfuerzo y dignidad. “Quería sacarlos del anonimato y mostrarlos desde un lugar heroico, contando historias de éxito, no de condescendencia”, dice.
El arte es necesario para vivir y conectar con los demás: Dulce Pinzón
Este proyecto la llevó también a asumir un rol como gestora cultural. “Me interesa apoyar a otros talentos y abrir espacios donde se puedan ver nuevas perspectivas. A veces se trata de incomodar al cómodo y abrir el diálogo sobre temas necesarios”, comenta.
La inspiración de Pinzón proviene de la vida misma y de todo lo que la rodea. “No existe un solo ser humano que no esté influenciado por otros, por la música, la literatura, la naturaleza. Trato de mantenerme curiosa y nutrirme de todo lo que me rodea, desde museos y galerías hasta materiales, viajes y experiencias cotidianas”, comparte la fotógrafa.
A los jóvenes artistas, su consejo es claro: disciplina, constancia y honestidad con uno mismo. “La libertad es más valiosa que el dinero. Tomarse en serio la propia obra y reconocer su valor es fundamental; el arte es necesario para vivir y conectar con los demás”, señala.
Recientemente, Pinzón presentó su trabajo en Ciudad de México y ahora se prepara para la feria FAMA en Monterrey, donde mostrará nuevas series que siguen explorando migración, diversidad y resiliencia, siempre desde su mirada auténtica y comprometida.
Para Dulce Pinzón, el arte sigue siendo una fuerza transformadora. “Las plataformas cambian, pero la necesidad de expresarse y conectar sigue siendo la misma. Lo importante es mantener la autenticidad y usar las herramientas nuevas como aliados para contar historias que importan”, concluye.





