Llegó la temporada de Día de Muertos, y con ello, las tradicionales ofrendas que son dedicadas a los difuntos que nos visitan año con año, pero ¿conoces el significado de los elementos de dicho altar?, aquí te lo contamos.
El Día de Muertos es una tradición inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que honra a los difuntos a través de la colocación de una ofrenda o altar.
Por su parte, la ofrenda es ese ritual colorido donde se colocan elementos como frutas, platillos, hojaldras, flor de cempasúchil, velas y veladoras.
La ofrenda de Día de Muertos debe contar con los elementos esenciales que son los siguientes:
- Flores de cempasúchil o terciopelo: Como símbolo de festividad, adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima con sus colores y aromas.
Además, los antepasados asimilaban el color amarillo de la flor de cempasúchil con el Sol.
Cabe decir que la tradición marca hacer senderos con los pétalos de las flores de cempasúchil, desde el camino principal hasta el altar de la casa con la finalidad de guiar a las almas hacia los altares.
- Velas y veladoras blancas: La flama que emiten y alumbran simbolizan la guía para que las almas encuentren el regreso a su antiguo hogar.
Como dato curioso, cada vela representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tendrá el altar dependerá de las almas que recibirán.
Si los cirios o los candeleros donde van las velas, se ponen cuatro en forma de cruz, representan los puntos cardinales. Lo anterior, para que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.
¿Cuáles son los elementos esenciales de las ofrendas?
- Papel picado: Este elemento no solo le da color y alegría a la ofrenda en Día de Muertos, también representa el aire, uno de los cuatro elementos que debe estar presente en cualquier altar.
- Copal e Incienso: Utilizado como fragancia, sirven para limpiar el hogar de los malos espíritus y así las ánimas puedan entrar a su casa sin ningún peligro.
- Retrato del ser querido: Uno de los principales elementos que no puede faltar en la ofrenda de Día de Muertos para saber quienes visitarán a los vivos.
- Comida: Cada persona sirve distintos platillos dependiendo de lo que le gustaba al difunto, por lo que tiene el objetivo de deleitar a los muertos.
Algunos de los platos más cocinados en estas fechas son el mole con pollo, gallina o guajolote, tamales o barbacoa con todo y consomé. Así como dulce de calabaza y frutas como peras, manzanas, plátanos y otras.
- Hojaldras o pan de muerto: Este alimento es uno de los elementos más preciados en el altar. Las tradicionales hojaldras están elaboradas en forma circular que significa el ciclo de la vida y la muerte.
Asimismo, cuenta con una bola al centro que representa el cráneo o el corazón del difunto. Además de cuatro canillas en forma de cruz, en alusión a los huesos.
Y por último, llevan ajonjolí y sabor a azahar que representan las lágrimas de los vivos y el recuerdo de los difuntos.
- Agua: Este elemento simboliza pureza y tiene el propósito de mitigar la sed de las ánimas después de su largo recorrido.
- Calaveritas de azúcar o chocolate: Estas representan la muerte dependiendo de su tamaño y hacen alusión a la tradición prehispánica.
Algunos otros elementos que puede incluir la ofrenda son sal, un mantel blanco, chocolate de agua, licor y una cruz grande de ceniza.
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¿Qué lleva la ofrenda de Día de Muertos para menores fallecidos?
De igual manera, se suele colocar una ofrenda de Día de Muertos el 31 de octubre para los menores de edad fallecidos en distintas circunstancias.
Sus ánimas llegan el día 1 de noviembre para nutrirse de la esencia y el olor de los alimentos que sus familiares les prepararon.
La tradición dice que la comida no debe condimentarse con chile, también, es importante que las flores y los candelabros sean blancos, pues el color simboliza la pureza de los inocentes difuntos.
Igualmente, a los niños difuntos se les ponen dulces de alfeñique, pasta elaborada con azúcar, con este material se fabrican figuras de animalitos y canastitas con flores. Los altares se adornan con juguetitos de barro pintado con colores alegres.





