El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregó la cúpula del Templo de la Merced en el municipio de Atlixco luego de que el sismo del 19 de septiembre de 2017 provocó su colapsó total.
Tras las labores de especialistas del INAH en el marco del Programa Nacional de Reconstrucción (PNR) de septiembre a diciembre de 2024, lograron la restauración de este monumento histórico del siglo XVII.
Y es que la gravedad de los daños en este templo, ubicado cerca del volcán Popocatépetl, requirió de que arquitectos, restauradores, expertos en estructuras, artesanos, bovederos y maestros de otros oficios sumaron esfuerzos y conocimientos para reproducir la cúpula a partir de fotografías antiguas.
Así restauraron la cúpula del Templo de la Merced, de 8.5 metros de diámetro por 6 de alto y ocho gajos, lucarnas (ventanas) y linternilla. Esto, respetando el estilo y la apariencia originales, pero confiriéndole características arquitectónicas más seguras, estables y duraderas.
Es templo es la antigua sede de la Orden de la Merced Redención de Cautivos tiene relevancia histórica e identitaria. Formó parte del convento, construido en 1619, cuando los mercedarios decidieron extender su presencia en la Nueva España, apoyados por vecinos de ascendencia española.
¿Cómo fue la restauración del Templo de la Merced?
El titular del Centro INAH Puebla, Manuel Villarruel Vázquez, explicó que la restauración del Templo de la Merced requirió de varias etapas en las que se consolidaron muros, arcos y algunas bóvedas. La cúpula se cubrió de manera provisional para que los feligreses pudieran seguir haciendo uso del espacio, mientras se proseguía con el proceso de restauración.
El mayor reto, dijo, fue lograr que mantuviera la forma similar a la original, pero con una estructura más ligera y esbelta, la cual le brindara mayor soporte y seguridad. Para ello, se determinó aligerar las características de la mampostería, con una semiesfera de ocho gajos, hecha con tabique rojo de diferente espesor.
Para validar la resistencia del domo, se hizo un análisis estructural para garantizar mejores condiciones ante los embates del medioambiente y de sismos futuros.
El arquitecto explicó que en la restauración se procura recuperar los valores, imagen y materiales constructivos originarios, pero se debe dejar evidencia de la intervención. En el caso del Templo de la Merced, dicha labor quedó constatada en las molduras exteriores de la cúpula. Estas, se sintetizaron visualmente para que en el futuro historiadores o restauradores puedan identificar los elementos primigenios y los reconstruidos.
Además, se conservaron las formas geométricas de las lucarnas y un frontón quebrado que las corona. Esto, con el objetivo de que el perfil de la copa se integre al paisaje cultural del Centro Histórico de Atlixco, donde existe un concierto visual entre las bovedillas de los diferentes templos antiguos.
“Quedan pendientes algunas acciones complementarias, como la renovación del piso, el mantenimiento de la fachada y la pintura, entre otros, pero que no tienen repercusiones estructurales, por lo que se intervendrán posteriormente, con apoyo de la comunidad”.
M.H.C.





