El PRI y el PAN en Puebla expresaron su preocupación por la reforma planteada por Claudia Sheinbaum para prohibir la reelección en cargos públicos. Esta reforma también implica que los lazos familiares no intervengan en la ejecución de la política, es decir, combatir el nepotismo.
El pasado martes las dirigencias de cada partido emitieron su posicionamiento sobre esta reforma que comenzará a operar en 2027 en contra del nepotismo y en 2023 en contra de la reelección. Ambos coincidieron en que “limitaría la democracia y se cerraría las puertas a las personas que sí trabajan”.
El dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla, Néstor Camarillo consideró que la reelección contribuye a mejorar el servicio público. Por su parte, el dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla, Mario Riestra, agregó que la reelección permitiría tener un futuro político.
Actualmente, de las 32 alcaldías que ganó el PRI en Puebla el 32.25 por ciento se reeligieron; en el caso del PAN de los 18 ayuntamientos el 16.66 por ciento son reelectos.
La preocupación de la oposición ante esta reforma refleja su interés en mantener un sistema que les ha permitido consolidar liderazgos mediante la continuidad en el cargo. No obstante, el debate sobre la reelección no es nuevo. Mientras algunos sectores defienden la permanencia de políticos con experiencia, otros consideran que la falta de alternancia limita la renovación de la representación popular.
Reelección en Puebla: que se acaben los favores políticos
Mario Riestra calificó la propuesta como populista y aseguró que debilitaría los Congresos, sugiriendo que la desaparición de la reelección fortalecería el control del Ejecutivo sobre las candidaturas. Esta postura se sustenta en el temor de que sin reelección, los legisladores dependan exclusivamente del partido gobernante para continuar en la política.
Sin embargo, la coincidencia en eliminar el nepotismo muestra un punto de encuentro entre oficialismo y oposición. La práctica de designar familiares en cargos públicos ha sido ampliamente criticada y su erradicación podría mejorar la equidad en el acceso a puestos de elección popular.
El reto radica en encontrar un equilibrio entre evitar el nepotismo y garantizar que los servidores públicos puedan consolidar proyectos a largo plazo sin depender de favores políticos. La discusión apenas comienza y definirá el rumbo de la democracia en el país.




