Editorial Ángulo 7
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De acuerdo a declaraciones de colectivos y víctimas de extorsión, en Puebla hay grupos que se dedican a crear ofertas de trabajo falsas. Esto, tiene diversos objetivos, desde buscar secuestros virtuales, abuso sexual, hasta las desapariciones.

Estas se realizan de forma virtual, ya sea en bolsas de trabajo o las redes sociales. El modus operandi es “trabajos sencillos” y sueldos atractivos (sin duda, el mejor gancho para los tiempos actuales).

Estadios seguros

Aquí valdría la pena mencionar lo sucedido en el rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco, donde, según testimonios, varias personas llegaron ahí porque fueron citadas para una entrevista de trabajo. Posteriormente, desaparecieron y fueron obligadas a sumarse a las tareas del CJNG.

Ya existen recomendaciones por parte de autoridades y colectivos para enfrentarse ante estas tentadoras ofertas. Sin embargo, es importante mencionar que el reto fundamental lo tienen las secretarías de seguridad.

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Y es que aquí, además de la necesaria denuncia, también se necesita que la policía cibernética realice una especie de auditorías hacia grupos de ofertas de trabajo y las páginas de las bolsas. Verificar la autenticación de las supuestas empresas en un trabajo coordinado con la Secretaría de Trabajo.

Ofertas de trabajo falsas en Puebla requieren trabajo coordinado

En un contexto de precariedad laboral, la necesidad se convierte en una vulnerabilidad que grupos criminales saben aprovechar. Las autoridades tienen frente a sí un fenómeno que exige coordinación institucional, monitoreo constante y campañas de prevención permanentes, especialmente dirigidas a jóvenes en busca de su primer empleo.

Las plataformas digitales no pueden deslindarse de responsabilidad. Una verificación más rigurosa de los perfiles y las vacantes, además de canales efectivos de denuncia, son pasos básicos para reducir el riesgo.

Puebla necesita blindarse de estas redes criminales con inteligencia, tecnología y políticas públicas enfocadas en la protección del derecho al trabajo digno y seguro. Las víctimas no pueden seguir siendo estadísticas ni advertencias ignoradas.