¿Ha escuchado el término de persona no binaria? En esta nota descubre quiénes son y cómo han luchado por su visibilidad a lo largo de la historia en las diferentes culturas del mundo. ¿Sabías que hoy ya tienen reconocimiento oficial ante las leyes mexicanas?
Hay que empezar por señalar que el género de una persona, no lo mismo que decir su sexo biológico. Por ejemplo, el sexo, se define a partir de aspectos que vienen desde el nacimiento de cada persona. Para ello, se toma como referencia sus cromosomas, que pueden ser XX (femenino) y XY (masculino), así como los órganos reproductores de cada persona.
En tanto, las identidades de género son una construcción social, por lo que no es una característica de nacimiento. Se trata de la forma en la que una persona, consciente, se autopercibe a sí misma. A diferencia del sexo, es algo que se aprende, puede ser educado, cambiado y manipulado. Y es que, según la cultura y el contexto, las personas de determinado género responden a ciertos comportamientos, valores y normas a seguir.
Si bien son diferentes, en muchas culturas, el género y sexo se encuentran ligados. Por esta razón, dependiendo de sus órganos sexuales, masculinos o femeninos, a las personas se les asigna el género hombre o mujer, respectivamente, y sus roles. A este modelo, en el que solo hay dos géneros, se le conoce como binarismo de género.
Entonces ¿Qué es una persona de género no binario?
Pues bien, a quienes aceptan el género asignado al nacer a partir de su sexo, se les llama personas cisgénero. Pero, más allá de los modelos tradiciones, también hay quienes no se identifican como masculinos o femeninos, independientemente de su sexo. Por ello, al salirse de esta dualidad, se les asigna el término no binario.
Hay que aclarar que no binario es un término paraguas, por lo que abarca diferentes categorías dentro de ella. Y es que no todas las personas no binarias son iguales, existiendo diferencias de un caso a otro.

Entre las personas que se identifican como no binarias se encuentran quienes se perciben con una mezcla entre hombre y mujer, o con un género fluido, que cambie de otra con el paso del tiempo. También, están quienes no se identifican con ninguna o quienes lo hacen con un tercer género, que no sea hombre o mujer.
Reconocer a personas que se identificaron como no binarias es igual que con las personas cisgénero, hay que poner atención su expresión de género, es decir la forma en que una persona manifiesta su género con aspectos como:
– Su ropa
– Accesorios
– Maquillaje
– Corte y estilo de pelo
– Forma de caminar
– Cómo modula su voz
– Su lenguaje corporal
– Que pronombres usa para referirse a sí misma
Sobre este último punto, el pronombre varía según el idioma. Aunque, en el caso de quienes hablan español, varias de ellas llevan tiempo adoptando el pronombre de “elle”.

Asimismo, es importante entender que las personas de género no binario no se encuentran condicionadas una preferencia sexual. Esto quiere decir que existen personas no binarias que pertenecen a la comunidad LGBT+, pero también quienes son heterosexuales.
Las personas no binarias existen desde la antigüedad
En años recientes se popularizó el término, llegando a convertirse en objeto de debate. Sin embargo, las personas no binarias han existido a lo largo de la historia de la humanidad y desde la antigüedad. Incluso, han existido diferentes culturas que utilizan modelos que consideran y reconocen la existencia de las identidades no binarias.
Por ejemplo, en algunas de las primeras civilizaciones de la humanidad, como mesopotámica o egipcia, ya se hablaba de un tercer género. Y es que, en tablillas de entre el 2000 y el 1700 antes de Cristo, se señalaba la presencia de personas a las que no se les concebía como hombre o mujer.
En la antigua Grecia, dentro de su mitología se encontraba Hermafrodito. Era una deidad que unificaba los niveles opuestos de sexo: masculino y femenino, por lo que contaba con rasgos de ambos. Incluso, a partir de su nombre, deriva el concepto de “Hermafroditismo”. Este se usa para referirse a seres vivos con órganos reproductivos funcionales masculino y femenino.

También, en la región europea de los Balcanes, en lo que hoy es Albania, desde 1400 se tiene registro del término “virgjeneshtë”, cuya traducción sería “vírgenes juradas”. Se utilizó para referirse a mujeres, que se mantenían en castidad, pero que también vestían y trabajan en espacios reservados para hombres. Incluso, gozaban de un reconocimiento legal.
Algunos países de Asia cuyas culturas también tenían la concepción de un tercer género son la india con “hijras” y filipinas con las personas “bakla”. Al interior de Oceanía, en Hawái, están las personas “māhū”, mientras que en Tonga existe la comunidad “leitis” o ”fakeleiti”. Asimismo, algunas comunidades indígenas de estados Unidos y Canadá, dentro de su diversidad, tenían el género “dos espíritus”.
El tercer género en México
Incluso, dentro de México, en la cultura Zapoteca existe el término “muxe” el cual hace alusión a un tercer género, por lo que también sería una forma para referirse a cierto sector de las personas no binarias. Y es que con esta palabra se identifica a aquellas personas que nacieron con el sexo masculino, pero que adoptaron roles que socialmente se le asignaba a las mujeres.

En años recientes, autoridades e instituciones en México también han llevado iniciativas para la inclusión de género en el ámbito legal. Por ejemplo, actualmente, el Instituto Nacional Electoral (INE), permite que las personas trans y no binarias soliciten el cambio de su género en su identificación para votar. En el caso de estas últimas, en lugar de una “M” de género masculino o una “F” de femenino, aparecerá un “X”.





