Primera parte
El programa del gobierno federal “Producción para el Bienestar” significa un avance en la transición agroecológica del campo mexicano; sin embargo, no existe una evaluación transparente para los técnicos que continuarán en el próximo sexenio.
Así lo expresaron técnicos agroecólogos y campesinos a Ángulo 7, al tiempo que, insistieron, no hay transparencia ni motivos claros para determinar qué técnicos se quedan y quiénes se van, por lo que solicitaron dicha información a José Atahualpa Estrada Aguilar, director general de Organización para la Productividad de la Secretaría de Agricultura federal.
En esta Estrategia de Acompañamiento Técnico se impulsa la transición agroecológica que consiste en la disminución de agroquímicos y el aumento de uso de biofertilizantes que incrementan la productividad, además de fortalecer los procesos sociales y organizativos, incluso hasta crear cooperativas o proyectos productivos familiares, que se llaman “iniciativas socioeconómicas”.
Lo anterior es realizado por técnicos agroecólogos y sociales, mismos que son contratados de forma anual. Los entrevistados señalaron que eso ha funcionado para que coordinadores, como Rebeca Rosas Aguilar de la región 19 de Puebla, lo utilicen para amenazar con “ya no volverlos a contratar”, sin dar a conocer los motivos de forma sustentada y transparente.
Y es que, en voz de Luciano Guevara Zayago, quien entró en enero de 2020 como técnico social, Rosas Aguilar “no permitió una crítica constructiva para mejorar el funcionamiento del programa o el diálogo con los técnicos”.
Rosas Aguilar “se alzó el cuello con nuestro trabajo, sin tomarnos en cuenta”. Además, añadió, se dedicó a dar órdenes sin tener una planificación o dirección de lo que las comunidades necesitan.
Producción para el Bienestar, hay favoritismo
Dentro del programa existen dos técnicos: los sociales y los agroecólogos. Los primeros hacen equipo con un grupo de técnicos agroecólogos, con quienes coordinan la planeación para la siembra sin químicos y ayudan en el proceso organizativo de los grupos de campesinos que conforman las “escuelas de campo”. Incluso, tienen la tarea de crear cooperativas.
En tanto, los agroecólogos tienen la función de buscar a los campesinos con los que van trabajar, detectar sus necesidades y organizar espacios para la capacitación en bioinsumos que apliquen a sus cultivos. Ambos técnicos van de la mano.
Ellos dependen de una coordinación, la cual se encarga de recibirles sus informes de los trabajos que se realizan, mismos que son enviados al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap), pues es la institución que les paga. Para el caso de Puebla, la coordinadora es Rebeca Rosas Aguilar.

Guevara Zayago explicó que faltó comunicación de parte de la coordinadora, porque no tuvo la sensibilidad de preguntarles cómo iban con sus productores. Y cuando él quería platicar sobre ello con ella, “era evasiva”.
Es más, cuando organizó un encuentro con otros técnicos agroecólogos para realizar un intercambio de experiencias de sus productores “le estuve rogando para que apoyará con 40 mil pesos para la logística y comida”.
Al final, el evento se realizó en Acajete el 25 de marzo de 2023 por la organización de los campesinos. Se trató de un intercambio de conocimientos y un tianguis agroecológico, donde acudieron más de mil 500 personas, entre campesinos y técnicos. Dos días antes del evento, se otorgó 29 mil pesos y el resto, un mes después. “Esa es la prueba del poco interés que tiene de impulsar los proyectos de los productores”.
“Aquí mando yo”
Por su parte, Andrea Arenas Fernández, originaria de Hueytamalco, comenzó como técnica social en 2019 con ocho municipios de los Valles de Serdán.
Acompañó los procesos organizativos de ocho técnicos agroecólogos en 24 escuelas de campo y alrededor de 540 productores, ya que cada técnico acompañaba entre 60 y 100 productores. En 2023 ella, en conjunto con los campesinos, recolectaron 4 mil litros de lixiviados para aplicarlos al suelo, ya como técnico agroecóloga.
Ella sumó a este reportaje que intentó en varias ocasiones realizar algún tipo de crítica constructiva para mejorar el programa, “pero siempre fui mal vista por eso”.
“Si tenías alguna crítica, aunque fuera constructiva, te catalogaba (Rosas Aguilar) como mal técnico (…) en varias situaciones nos recalcaba que en la región se hacía lo que ella dice, incluso aunque en oficinas centrales no estuvieran de acuerdo”.

Denunció que la coordinadora tomó una actitud autoritaria a tal grado que le dijo a ella y a otros técnicos “yo les pago para que me hagan caso” y enfatizaba que está ahí como coordinadora porque es “amiga” de Víctor Suarez Carrera, subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria.
“Nos llegó a decir ‘Aquí la que mando soy yo, la que da las órdenes soy yo’ ‘yo les pago para que me hagan caso, no les pagó para que hagan lo que quieran’ como si fuera jefa o incluso dueña del programa, cuando son recursos públicos”.
Sin empatía ni calidad humana
Maricela Ortuño Ramos, quien es de Amozoc e igual entró en 2019, trabajó en Palmar de Bravo y, posteriormente, en 2021 la cambiaron a Acajete, en donde laboró hasta junio de 2024.
Ella también propuso que los coordinadores tuvieran más empatía y calidad humana. Comentó que se embarazó y cuando estuvo a punto de “dar a luz” era presionada para ir a trabajar con la amenaza de que, si no iba, no podría seguir en el programa. Incluso fue unos días después del parto, cuando ella –dijo– se apuró para cumplir con todas las metas.
Destacó que ella en marzo de 2023 entregó una actividad tarde, por lo que fue sancionada por Rosas Aguilar y le retuvo el pago. Sin embargo, “hubo compañeros a quienes les dejó pasar esos descuidos”.
En tanto, Herminia Hernández Álvarez inició en 2019 en el municipio de Acajete con 60 productores, pero concluyó su gestión con 496 en junio de este año.

Ella señaló que recibió amenazas de Rosas Aguilar, sobre todo, se le condicionaba y se le negaron permisos por problemas de salud. Me decía: “los técnicos eligen enfermarse cuando convoco a reuniones”.
A su vez, el agroecólogo César Damián Jiménez empezó en Puebla en 2019 y por tener algunos desacuerdos con Rosas Aguilar, por su forma de llevar el programa, lo cambiaron a Tlaxcala, donde trabajó con 150 productores hasta 2024.
Comentó que ya no fue considerado por Leopoldo Martínez Rómulo, coordinador de la región 23 de Hidalgo-Tlaxcala, sin una explicación clara, pese a que la vacante seguía.
Banco de semillas en Ixtenco, con apoyo tardío
Comentó que en San Juan Ixtenco, Tlaxcala, -conocido por contar con una diversidad de maíces nativos- instaló en febrero, en conjunto con los productores, un banco de semillas para la conservación de las mismas.
“Parece que para el coordinador Leopoldo Martínez, este banco de semillas no tuvo la suficiente importancia porque pese a que el programa Producción para el Bienestar tiene una partida para fomentar la creación de este tipo de proyectos, el apoyo de apenas 16 mil pesos llegó hasta mayo, es decir tres meses después de su inauguración (…) además, se había informado de una segunda partida, pero después ya nunca se mencionó la misma”.
De hecho, fueron los campesinos y el ayuntamiento quienes ayudaron a fortalecer este banco.

Asimismo, sugirió que para que haya certeza sobre la continuidad, deberían implementarse evaluaciones transparentes en todos los niveles: coordinadores, técnicos sociales y agroecólogos, pues cuando finalizó el primer ciclo de operación del programa, en 2020, se realizaron ese tipo de evaluaciones.
Destacó que resultado de las mismas, trabajadores que incumplieron con ciertos objetivos no volvieron a ser recontratados, pero ya nunca se repitieron.
Piden al Inifap intervención
El 5 de julio de este año los técnicos Damián Jimenéz, Martínez Sánchez y Ubaldo González García de la región Tlaxcala-Hidalgo, solicitaron al Inifap se les dé una explicación sustentada sobre el porqué ya no los contrataron.
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Y es que, hicieron hincapié en que se cumplieron con los objetivos planteados, lo cual se sustenta con los registros que existen en la Plataforma de Control y gestión de la Estrategia de Acompañamiento Técnico.
Asimismo, más de 100 productores que trabajaron en Puebla con Guevara Zayago, Hernánez Álvaez y Ortuño Ramos, pidieron al gobernador del estado Sergio Salomón Céspedes Peregrina, cuando fue a inaugurar el Centro Comunitario Recreativo de Acajete, su intervención en esta falta de claridad luego de que no se les recontratara. Esto ocurrió el 12 de julio y el oficio del estado al Inifap fue girado el 18 de julio.
Este dirigió un escrito al Inifap, ya que es un programa de competencia federal. No obstante, solicito que se les informe a los técnicos y a su gobierno la respuesta.
Las propuestas que hicieron
Los técnicos entrevistados reiteraron que entre las propuestas constructivas que hicieron fueron las evaluaciones, así como que los coordinadores atiendan más las necesidades de los campesinos.
Además, pidieron que para el padrón de Producción para el Bienestar donde se otorga el apoyo anual de 6 mil pesos, antes llamado Procampo, se prioricen los campesinos que sí producen y aplican biofertilizantes y prácticas agroecológicas.
Agregaron que los campesinos también están inconformes con la manera de trabajar de estos coordinadores.
Hay que señalar que una de las labores como técnicos agroecólogos es la elaboración de abono sólidos, entre ellos el bocashi, el cual está hecho de un proceso de fermentación donde se utilizan mezclas de diferentes materiales o residuos orgánicos combinados con aditivos que aceleran el proceso de descomposición.
Estas pueden ser estiércol seco (ovino-bovino-caprino-aves-equinos), paja o rastrojo seco (residuos de cosecha), cascarilla de arroz, carbón vegetal, harina de roca, tierra, levadura, melaza o piloncillo y agua.
Este tipo de compuesto sirve para aportar nutrientes necesarios y estimula el crecimiento y desarrollo de los cultivos.
Otro tipo de compuesto es lombricomposta o lixiviado de lombriz, sirve para abono orgánico y para evitar que el suelo se compacte. Está hecho a base de estiércol, grava, paja, lombriz californiana, piedra gruesa de río y agua.
También, se encargan de la elaboración de planes de transición agroecológica, que sirven para planificar la creación de bioinsumos.





