Aunque está prohibido abrir bares o botaneros cerca de instituciones educativas, esta medida no se cumple en colonias de la capital, como Joaquín Colombres, donde hay más varios locales de este tipo en las calles cercanas a la Universidad Tecnológica de Puebla (UTP) o CU de BUAP.

Lo anterior, sin tomar en cuenta que para la apertura de estos negocios se deben tramitar las licencias ante el ayuntamiento, sobre todo porque recientemente se hicieron modificaciones al Coremun, en las que se estableció que el cierre es hasta las 2 de la mañana.

Estadios seguros

Este medio realizó un recorrido por la zona, sobre la calle Mariana Escobedo, cerca de la entrada de la UTP, donde se detectaron al menos dos de estos locales: uno del lado derecho, donde se puede ver a jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas.

Mientras que, del lado izquierdo, sobre esta misma vialidad, entre Francisco Lucas y Josefa Ortiz de Domínguez, se encuentra un bar llamado “La Religiosa”, ubicado en el segundo nivel de un edificio de tres pisos. Para acceder, debe subirse por una escalera de metal en forma de caracol.

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Este tipo de escalera representa un riesgo para personas bajo los efectos del alcohol, ya que es la única salida en caso de un siniestro y no cuenta con áreas de emergencia.

Metros antes de este local hay un “Modelorama” y otras tiendas cercanas que venden bebidas alcohólicas en botella cerrada. La UTP está a la altura de la vialidad Francisco I. Madero, por lo que entre este punto y el del bar no hay más de 200 metros.

Esto, a pesar de que en la fracción XI del artículo 612 del Código Reglamentario Municipal (Coremun) se establece que, para el funcionamiento de los establecimientos, estos deberán estar a una distancia mayor de 200 metros de centros educativos.

La Dirección de Normatividad y Regulación Comercial es la encargada de revisar que este tipo de negocios cuenten con los permisos necesarios; de lo contrario, deben ser clausurados.

Es algo que lleva mucho tiempo: Lorena

Lorena, habitante de esta zona, comentó a este medio que este local lleva “mucho tiempo” y que por la tarde-noche “se vuelve más concurrido”, ya que es cuando más gente acude a “La Religiosa”, además de que ponen música a alto volumen y con luces estroboscópicas.

“Siempre hay un buen de gente en las noches, pero no es lo único, porque igual hay casas que se ponen como negocios, ponen cortinas, se escucha la música y se ponen muy pesados; son puntos específicos que tal vez a simple vista no se ven, en las calles que van hacia el corredor industrial también, pero todo está más sólido”, expresó.

Incluso, en un video hecho llegar a este medio se puede observar cómo se tiene habilitado un espacio con mesas y sillas en su interior, al estilo de bar, que, si bien no tiene propaganda afuera, se escucha la música a alto volumen, por lo que se podría considerar que no cuenta con los permisos correspondientes.

En fin de semana es peor: Everardo

Everardo, habitante de la colonia Manuel Rivera Anaya, a un costado de Joaquín Colombres, comentó que “es costumbre” ver a jóvenes de la escuela pasar con los famosos “azulitos”, aunque esto es más común por las tardes, cuando hay más movimiento.

Si bien es una zona que lleva años con esta situación, no es la única con esta problemática, pues en los últimos meses la colonia Universidades, cerca de CU, ha estado “en el ojo” debido a la proliferación de bares y cantinas improvisadas, lo cual ha generado que jóvenes acudan y, en ocasiones, salgan en estado inconveniente, algo que ha sido evidenciado en redes sociales.

Comunicólogo por formación y reportero de profesión en Angulo 7 Noticias desde octubre de 2014. Poblano de Libres radicando en la capital, persona sería y en ocasiones divertida, amante del fútbol...