Edgar N., presunto autor material del asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez fue vinculado a proceso; la Fiscalía de Chiapas lo imputa por el delito de homicidio calificado.

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 El presunto responsable permanecerá tres meses bajo prisión preventiva justificada como medida cautelar, esto mientras la Fiscalía de Chiapas utilizará ese plazo para continuar con la investigación que permita esclarecer el homicidio del sacerdote.

Edgar N., alias “Scrapy” fue detenido el martes pasado en el Mercadito 2, lugar en el que trabaja; al momento de su captura, portaba una dosis de cristal y las autoridades de Chiapas lo vinculan a un grupo de “pandilleros” dedicados la venta de drogas.

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Tras la detención, la Fiscalía de Chiapas señaló que la acción fue resultado de las labores de investigación de campo y gabinete, proceso que implicó la revisión de cámaras de seguridad del C5, trabajo de inteligencia y las versiones de testigos.

De acuerdo con la información de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, el ataque al sacerdote ocurrió el domingo pasado cuando salió de oficiar una misa en el barrio Cuxtitali, en San Cristóbal de las Casas, sujetos que viajaban en motocicleta dispararon en su contra.

El padre Marcelo se dirigía al barrio de Guadalupe de donde era párroco y regresaría a sus actividades.

El sacerdote nació en San Andrés Larráinzar, comunidad indígena tzotzil de Chiapas. Su formación sacerdotal la llevó a cabo en Tuxtla Gutiérrez.

Fue párroco en Chenalhó y Simojovel, municipios de Chiapas con índices de pobreza, así como conflictos sociales y recientemente con presencia del crimen organizado.

Desde 2014, el padre Marcelo -como era conocido- inició una resistencia contra el crimen organizado.

Este año, estuvo al frente de una peregrinación a Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, para denunciar la intención de grupos del crimen organizado de penetrar en diversas comunidades indígenas para controlar sus territorios.