La Fiscalía General de la República (FGR) atrajo el caso del asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez, informó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo; descartó que las condiciones de algunas comunidades provoquen una “guerra civil” en Chiapas como aseguró el Congreso Nacional Indígena.

Antes de finalizar su conferencia, la mandataria reveló que la investigación sobre el crimen del sacerdote ya está a cargo de la institución federal.

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El padre Marcelo Pérez Pérez fue asesinado la mañana del domingo en el barrio Cuxtitali, en San Cristóbal de las Casas.

Originario de San Andrés Larráinzar, comunidad indígena tzotzil de Chiapas, era conocido por su trabajo en la defensa de los derechos humanos y por su demanda para que las autoridades de gobierno frenaran la presencia del crimen organizado.

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En Chiapas se trabaja por la pacificación

Las autoridades federales y de Chiapas trabajan por “pacificar la zona” para evitar desplazamientos y extorsiones en diversos puntos de la entidad, afirmó Sheinbaum Pardo.

Ante la pregunta de la posibilidad de que en Chiapas pueda comenzar “una guerra civil” entre los delincuentes que buscan controlar algunas zonas y civiles, la mandataria descartó esa posibilidad.

En ese sentido, dijo que hay coordinación con Rutilio Escandón y Eduardo Ramírez Aguilar, gobernadores en funciones y electo, para poner en marcha una estrategia que garantice la seguridad de la población y evitar homicidios como el del padre Marcelo Pérez Pérez.

A través de un pronunciamiento, el Congreso Nacional Indígenas asegura que la situación de violencia generada por el crimen organizado tendría como consecuencia que en Chiapas pueda darse una “guerra civil”.

Además, aseguraron que el asesinato del padre Marcelo -como era conocido- es una muestra de las condiciones de inseguridad que enfrentan las comunidades indígenas, lo que provocará el desplazamiento de comunidades, desapariciones y homicidios.