Investigadores de la facultad de Ciencias Químicas de la BUAP encontraron que en el Río Nexapa existe una alta contaminación por plomo, zinc, cadmio y cobre, así como de 130 mil a 2 millones 400 mil restos fecales.

A pesar de nacer en las faldas del volcán Popocatépetl y alimentarse de sus deshielos, el río Nexapa presenta un alto grado de contaminación fecal. Fue el grupo de investigación interdisciplinaria “Remediación Ambiental” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) analizaron muestras de 100 mililitros de agua donde arrojaron dicha evidencia.

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La académica María Ana Pérez Cruz, responsable del grupo, indicó que igualmente se observó la presencia de plomo, zinc, cadmio y cobre en concentraciones inferiores al valor indicado, como límite permisible en las descargas de aguas residuales (NOM-001-SEMARNAT-2021).

Así también arsénico y cromo por encima del límite, por lo cual es necesario corroborar la cantidad por otro método de valoración. Además, se encontró una dureza alta por la presencia de calcio y se analizaron los lodos para verificar si ocurre la acumulación de los contaminantes.

La zona de estudio se encuentra en la cuenca del río, colindante con el municipio de Izúcar de Matamoros, el cual tiene una importante actividad agrícola, industrial y recreativa. Por ello, la problemática afecta los cultivos próximos, el ganado y la salud de los habitantes de comunidades cercanas.

Las muestras se recolectaron de abril a julio del 2023, de las cuales se midieron parámetros fisicoquímicos y biológicos. En el ejercicio también participaron alumnos del Colegio de Geofísica y de la licenciatura en Químico Farmacobiólogo de la misma facultad.

“En este diagnóstico del Índice de Calidad del Agua nos basamos en la norma 001-SEMARNAT-2021 que establece los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales, como temperatura, sólidos sedimentables, grasas y aceites, nitrógeno y fósforo total, demanda química de oxígeno, cadmio, níquel, cromo, entre otros parámetros”, abundó Martha Patricia González Araoz, investigadora de la Facultad de Ingeniería.

La doctora González Araoz resaltó las ventajas de trabajar en un grupo interdisciplinario. “No había antecedentes del trabajo en un equipo multidisciplinario, por lo que es una nueva experiencia: lograr coordinarse y trabajar para alcanzar los objetivos planteados”.

Estos resultados están por valorarse y servirán para realizar campañas de concientización y talleres orientados a la disminución del uso indiscriminado de determinados productos químicos, con el fin de mejorar la calidad de agua del río Nexapa.

Segunda etapa

Para proponer alternativas de saneamiento, los investigadores llevarán a cabo procesos de remoción de contaminantes, mediante procesos de adsorción y celdas de combustión microbiana acopladas a un humedal artificial.

En el caso de los procesos de adsorción, María Ana Pérez Cruz, explicó que su propuesta es utilizar extractos de cortezas de eucalipto, pino y mezquite, para sintetizar polímeros, conocidos como tanigeles, para adsorber iones de metales pesados en el agua.

“Estos materiales adsorben los iones metálicos, los reducen y retinen en su superficie, para después recolectarlos desde el material en cuestión”.

El doctor Mario González Perea, también académico de la facultad expuso que las celdas de combustión microbiana generan energía eléctrica por la oxidación de la materia orgánica, efectuada en el metabolismo de microorganismos adheridos a la superficie de electrodos sumergidos en un medio acuoso.

Actualmente, se optimiza el funcionamiento de este dispositivo, ya que en las pruebas se reporta la generación de hasta 700 milivoltios y la degradación de materia orgánica (glucosa) de sólo un 30 por ciento. Cuando se logre una mayor eficiencia, se sembrará una planta acuática en la superficie del prototipo para crear un humedal artificial; de esta manera “la materia orgánica que no logre descomponerse bacteriológicamente será absorbida por las raíces de las plantas y éstas con su propio metabolismo podrían finalizar la degradación”.