Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

La marcha de pasado domingo que, de acuerdo a uno de los organizadores “Unidos sí por México”, aglutinó a poco más de 10 mil personas, lejos de ser una marcha ciudadana, fue para promover el voto a favor de Mario Riestra Piña y Eduardo Rivera Pérez.

Con pancartas y consignas mostraron lo obvio: sacar a morena de los tres niveles de gobierno. Sin embargo, lo relevante de esto es cómo fue evolucionando lo que inició como una marcha en “defensa” del INE y que terminó como acto de campaña del Partido Acción Nacional.

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No fue fortuito que la convocatoria se diera en la fecha del último debate presidencial. Claramente tenía un trasfondo político que incluso, Xóchitl Gálvez Ruiz le sacó provecho durante el debate. La intención era mostrar musculo a dos semanas de las elecciones.

Lo anterior, si lo comparamos con la marcha propuesta por el entonces titular del ejecutivo estatal, Miguel Barbosa Huerta, misma que fue reconocida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, fue superada por más de 40 mil personas.

Estadios seguros

Se trató de una marcha en defensa del proyecto actual de nación y los ataques que recibía el primer mandatario luego de comenzar a promover una reforma para modificar la estructura interna del órgano electoral.

La dichosa “Marea Rosa” en Puebla augura un fraude electoral, por ello recurrirá a observadores electorales internacionales y, de no ganar, buscará judicializar la elección. No hay un argumento de fondo, y todo parece un juego sucio para evitar lo inevitable: el triunfo de la 4T.