Dentro de la cocina popular mexicana es común encontrarse con un tipo de comida que denominamos “corrida”, principalmente en pequeños restaurantes, fondas, mercados, y hasta en la cocina de casa. Esta comida, que por lo regular es sencilla y abarca dos o tres platos, inicia por lo regular con distintos tipos de sopas de pasta preparadas con caldo de pollo, crema o con una salsa aguada de jitomate. Existe un tipo de sopa en particular muy arraigada al gusto de la cocina poblano mexicana, nos referimos a la sopa de fideos, ya sean secos y servidos con queso añejo o bien en caldillo de jitomate y cocinados con trozos de espinacas. Aun cuando esta sopa forma parte de una identidad culinaria tradicional, primordialmente del centro de México y en específico de Puebla, al rastrear sus antecedentes nos topamos no solo con la cocina asiática, sino con la cocina de Medio Oriente, con la cocina judía y hasta con el Talmud (libro judaico que contiene las instrucciones y enseñanzas rabínicas). Pero, vayamos a dar un breve paseo por el pasado de los fideos.

María de los Ángeles Pérez Samper comenta que como parte de la invasión islámica en la península ibérica y tras la caída del imperio romano, los musulmanes plantarían nuevamente el azafrán que ya utilizaban los romanos, y entre sus usos estaría dar color a los fideos, entre otras cosas. Es decir, que desde aquella época las pastas a base de harina ya se preparaban, siendo el azafrán uno de los ingredientes que proporcionaba el color amarillo naranja a las mismas. Las pastas, sostiene Anna Lanzani, tienen antecedentes en la cocina de Babilonia, se trataba de cereales que eran amasados con agua, para posteriormente secarse, rallarse y luego hervirse. Ya en la cocina judía, presente en el Talmud Babilónico, según aparece en un texto sobre “Los judíos y la pasta”, se dice que los fideos se prepararían, no como parte de una comida salada, sino con miel, tal como existe en la actualidad un postre en la cocina del Medio Oriente, siendo un alimento que comían los granjeros.

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En México, aunque en la actualidad las pastas que se venden para su consumo son secas y vienen empaquetadas, la tradición de comer este tipo de sopas, en específico de fideos, es algo que está presente en los primeros recetarios mexicanos impresos del siglo XIX, como es el caso del Cocinero Mexicano de 1831, donde se mencionan sopas de fideos cocidos en caldo de puchero y servidos con queso añejo, muy diferentes a la preparación actual. Cabe mencionar que, según se decía en el Nuevo Cocinero Mexicano en forma de Diccionario de 1888, los fideos se elaboraban en las fábricas con los desperdicios de pastas que sobraban de las tiendas, por lo que recomendaban comer aquellas pastas blancas o que estuvieran pintadas con yemas de huevo o con azafrán porque eran de mejor calidad, tal como se haría siglos atrás en la cocina musulmana.

Pero, ¿cómo integramos a nuestra cocina tradicional y popular un plato, como es la sopa de fideos? Eso es parte de un rompecabezas de historias culinarias…

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¡Andemos pues a cocinar una sopita de fideos!

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