
La labor de las estancias infantiles es estimular la independencia de los niños, para que puedan ser autónomos, aprendan a desarrollarse individual y socialmente, y puedan regular emociones; para elegir una buena guardería, los padres deben evaluar los protocolos que siguen y certificaciones.
Así lo señaló, en entrevista con Ángulo 7, Hilda Solano Pineda, directora de la estancia infantil Pulungos, ubicada en Puebla capital, quien reconoció que la etapa de las estancias es “complicada para los papás”, debido a que hay desconfianza por reportes de agresiones, descuidos y maltratos que se han dado en el país.
Por ello, al momento de elegir una, los tutores deben evaluar a las guarderías en el tema de la seguridad, que cuenten con los protocolos de actuación en caso de percances, rutas de evacuación, detectores de humo y actuación del personal.
El personal también tiene que estar certificado en primeros auxilios, búsqueda y rescate, además de que tienen que regirse con profesionalismo pues, al igual que los padres, deben fungir como ejemplo, toda vez que “más de lo que nosotros podemos decir, ellos aprenden de lo que hacemos”, destacó.
Las estancias deben cumplir con por lo menos dos certificaciones: la ECP435, referente a la prestación de servicios para la atención, cuidado y desarrollo integral de las niñas y los niños en Centros de Atención Infantil; así como la ECO335, sobre certificación de las personas que se desempeñan como agentes/promotores educativos, sobre esta última, las y los docentes son evaluados cada seis meses.
Solano Pineda destacó que la guardería Pulungos se rige por el Manual de Atención Infantil (MAI), el cual se implementa a nivel municipal, estatal y federal tomando una base lúdica de aprendizaje pues estos espacios no son para “guardar” a los niños, sino para que se desarrollen en aspectos cognitivos, afectivos y sociales.
Covid también dejó retos a guarderías
Al respecto, reconoció que la pandemia del Covid-19 dejó retos en el desarrollo de los menores, quienes también vieron retrasos, principalmente motrices, aunque también a nivel psicológico y social, por lo que los menores son incentivados en los aspectos cognitivo y afectivo-social.
En ese sentido, destacó que el canto es una herramienta primordial para la estancia que encabeza, pues a través de este los docentes logran el autocontrol ya que representa un vínculo afectivo muy importante porque con la modulación de la voz y gestos los niños van aprendiendo y conociendo desde emociones hasta gustos, disgustos y seguir reglas.
Anteriormente, recordó, una materia para preescolares oficiales era llamada “cantos y juegos”, pero con los nuevos programas cambió a artes; en ese sentido, destacó la importancia de rescatarla en el nivel inicial pues, además, a través de este, aprenden colores, ritmo y motricidad.
Es necesario mencionar que Pulungos atienden a menores de los ocho meses a los seis años de edad y tomar cursos en común con establecimientos regulados por la Secretaría de Bienestar para brindar atención oportuna y actualizada a los menores.





