Espectáculo de luz en el equinoccio de primavera en Chichén Itzá. Foto: INAH
Espectáculo de luz en el equinoccio de primavera en Chichén Itzá. Foto: INAH

La zona arqueológica de Chichén Itzá es un referente para recibir el equinoccio de primavera, debido al espectáculo de luz y sombras que se observa en la escalinata de la pirámide de Kukulkán al atardecer y que es una proyección serpentina, que representa el descenso de esta deidad.

La proyección solar consiste de siete triángulos isósceles de luz invertidos como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas del edificio durante el ocaso. Conforme avanza el tiempo, parece descender del templo una serpiente emplumada, donde el último reducto de luz se proyecta en su cabeza encontrada en la base de la escalinata.

La duración de este efecto comienza aproximadamente 3 horas antes del ocaso. Al principio de estas horas se puede ver en el barandal de la escalera principal una forma de luz ondulada que poco a poco se va cerrando para formar siete triángulos isósceles. Solo pueden ser observados durante 10 minutos, después comienzan a desaparecer.

Este espectáculo de luz y sombras puede observarse dos veces al año, pues el equinoccio es un evento que ocurre en marzo y septiembre, ya que es un acontecimiento astronómico que protagonizan la Tierra y el Sol y es el momento en que el día y la noche tienen la misma duración.

La zona se encuentra a 115 kilómetros de la ciudad de Mérida, Yucatán, tomando la carretera 180 hacia el poblado de Piste. La cual es una de las ciudades más reconocidas por el dominio de la arquitectura y de la astronomía de la cultura maya, inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988.

A dos años de la pandemia por Covid-19, esta zona arqueológica abrirá para el equinoccio de primavera de 2022, el acceso a las 15:30 horas y desalojo total 17:00 horas y con un aforo de hasta 15 mil personas por día entre el 19, 20 y 21 de marzo.

E: LGG

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