
En el Día Mundial del Agua, el investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, Ernesto Mangas Ramírez, indicó que en Puebla únicamente existen dos acuíferos sin sobreexplotación, que se encuentran cerca de la capital y en la Sierra Negra.
Explicó que se considera que un acuífero es sobreexplotado cuando se le extrae más agua de la recargada por efectos de la lluvia.
Y aunque dijo que Puebla tiene dos acuíferos sin ser sobreexplotados, el que está en la capital baja un metro por año, por lo que de continuar esta tendencia “tendremos mayores problemas en 8 o 10 años debido al crecimiento demográfico, ya que al ser la cuarta ciudad más grande del país y con una mayor tasa de crecimiento se requiere cada vez más agua”.
En su opinión, las soluciones más factibles para garantizar el abastecimiento de agua, tanto en Puebla como en el país, son captar agua pluvial para recargar mantos freáticos, reforestar para atraer la lluvia y tecnificar el campo para evitar la evaporación del recurso en cuestión y su infiltración antes de llegar a la zona de cultivo.
“Estamos en un momento crucial para definir el rumbo para rescatar los acuíferos, lo cual sería histórico a nivel mundial. La combinación de estas alternativas dará como resultado el ahorro y rescate de los acuíferos”, señaló.
El coordinador del Laboratorio de Ecología y Restauración de Sistemas Acuáticos comentó que limpiar el agua contaminada no es 100 por ciento viable porque resulta costoso y poco confiable. Y es que Una alternativa utilizada en Francia es convertir agua marina en potable, pero es un proceso lento y la cantidad obtenida es baja.
Para el caso de México, Mangas Ramírez propone tecnificar los cultivos. “Cerca del 98 por ciento de los cultivos se riegan de manera tradicional, generando canales donde el agua se evapora o se infiltra antes de llegar directamente a la zona de cultivo.
“Si nosotros tecnificáramos el riego por aspersión o goteo podríamos ahorrar entre un 75 y 90 por ciento de agua usada para irrigación”, sostuvo.
Asimismo, por ejemplo, en las áreas de cultivo del municipio de Tecamachalco, Puebla, se podrían colocar barras rompeviento con árboles, para permitir que el agua esté más tiempo en el suelo por el efecto sombra generada.
Otra solución es la captación de agua pluvial. “Si cosechamos agua de lluvia, en seis o siete meses usaríamos la red municipal al mínimo, lo cual permitiría la recarga de los acuíferos”.
El investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas también insistió en la importancia de reforestar por la pérdida de cobertura vegetal, ya que los bosques atraen la lluvia. Casi todos los bosques del centro del estado ya no existen, sólo en algunas zonas como La Malinche y la Sierra Nevada.
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